En estos días empezó a funcionar “discretamente”, cuenta Fernando Medina de su nueva librería, Novena, que quedará formalmente inaugurada el lunes 12. Hay que entender a este lugar de nombre beethoveniano también como una versión tangible de un espacio radial, ya que la librería y el podcast Oír con los ojos van a compartir temas y seguramente visitantes.

“La estoy armando como si fuera una antología, eligiendo libro por libro y tratando de mantener cierto sentido crítico. Con mucho dinero, digamos que una librería hace lo que quiere. Con poco o con nada, el único modo de ser un eslabón mínimamente autónomo, además de prestar un buen servicio, claro, es hacer buenas selecciones. No ser una mera extensión de lo que te dan las editoriales, sino elegir vos y tratar de ofrecer algo con sustancia”, dice Medina en una clara toma de posición. El surtido abarcará libros nuevos y usados. Estos últimos ocuparán más que nada la sección en inglés, esencialmente literaria, en cuya composición el librero dice estar esmerándose especialmente. “Me interesa que sea una de las secciones fuertes, en reflejo de lo que a mí me hubiera gustado encontrar en todos estos años como aventurero de las librerías”.

La oferta musical contempla formato CD y DVD, además de partituras, todo seleccionado uno a uno. “Siempre quise que hubiera en Montevideo un lugar, aunque fuera ínfimo como este, identificado con la música clásica y con la ópera. Ojalá alguien lo vea así”. En concordancia con ese deseo, la idea es contar con una buena sección de libros musicales, incluyendo por supuesto los de jazz, tango, música popular y rock.

El proyecto esta vez es únicamente de Medina, que hasta el año pasado supo probar suerte en pleno 18 de Julio con Crespo y Medina. ¿Cómo evalúa aquella apuesta céntrica? “No estuvo mal, como primera experiencia haciendo algo con libros de forma independiente. Tuvimos algunas buenas respuestas, de clientes nuevos y de clientes que nos seguían de antes. Luego, los errores que cometimos eran un poco inevitables. Las puertas cerradas que encontramos en el mercado eran las de esperar para dos libreros jóvenes sin una gran inversión detrás. Decidimos concluir el proyecto antes de endeudarnos y de comprometer relaciones que valorábamos. No fue algo particularmente angustioso. Quedó todo bien dispuesto para volver a intentarlo”.

Mientras planifica actividades en Novena junto a referentes como Guilherme de Alencar Pinto y Rafael Courtoisie, lo preocupa bastante la cuestión de ser o no ser una mera vidriera de lo que proponen las editoriales. “El ideal para mí sería barajar y dar de nuevo. Quiero decir, atender a las grandes apuestas comerciales y a los elogios de suplementos culturales que vienen citados en las fajas, sí, pero poner ahí un vidrio divisor y juzgar con autonomía. A lo mejor, en ese tipo de cosas, librerías pequeñísimas, como la mía, se meten intrusamente por la ventana del mercado, con algo que no está mal”.

Medina tiene, como tantos, un pasado de estudios humanísticos formales incompletos (literatura y filosofía), aunque para trabajar asegura valerse principalmente de lo aprendido en la antigua librería Patio Biarritz. “Los contenidos que llevo a Suena tremendo y los que empecé a llevar al espacio Oír con los ojos, las preferencias y rechazos con que hago las selecciones para la librería, todo eso corresponde a lo que leo y releo, a lo que me gusta y no guarda ningún rigor, fuera del de elegir siempre obras y autores de los que tenga algo para decir, aunque sea insignificante”.