Hace poco más de un año, la oferta de servicios de streaming se amplió para el público uruguayo con la llegada de un competidor de peso. Amazon, el minorista de internet más grande del planeta, abrió el juego para que desde nuestro país (y otras 241 naciones) se acceda a su servicio Prime Video, anteriormente disponible para los suscriptores de sus envíos exprés y luego al público en general, pero solamente en algunas regiones.

Desde entonces, el mercado siguió creciendo hasta incorporar ofertas con contenido local, la cartera de series de HBO y el caballo del comisario (la gran Netflix), que apuesta cada vez más al contenido propio, incluyendo a Will Smith arrestando orcos. La billetera es finita y anotarse en tantos servicios puede resultar hasta más caro que un cable básico. Así que, ¿vale la pena darle a Jeff Bezos seis dólares por mes (tres dólares durante los primeros seis)?

Aquellos acostumbrados a pasar más tiempo surfeando por las categorías de Netflix que efectivamente viendo televisión se encontrarán con una oferta bastante más limitada.

Uno de los ganchos más fuertes que tuvo para lograr nuevos clientes fue el estreno de American Gods, la serie comandada por Bryan Fuller (el que logró que el Hannibal Lecter de Mads Mikkelsen nos hiciera olvidar a Anthony Hopkins), que adaptó con gran personalidad la novela de Neil Gaiman y dejó a todos con ganas de más. Sin embargo, las famosas “diferencias creativas” hicieron que Fuller y su mano derecha, Michael Green, abandonaran el proyecto. Algunos actores, entre ellos Gillian Anderson, pusieron en duda su regreso debido a la fidelidad hacia estos dos creadores. Recen a Odín para que hagan las paces.

Siguiendo con las series originales, se destaca la comedia Mozart in the Jungle, con tres temporadas de Gael García Bernal como el excéntrico director de la Sinfónica de Nueva York. El estilo hippie del recién llegado chocará contra los recortes presupuestales y las medidas sindicales, como en la vida misma.

Ya fue señalada en este espacio, pero la serie The Tick adapta por tercera vez a un oscuro personaje de las historietas, un superhéroe demasiado tonto, con un ayudante que termina siendo el verdadero protagonista de los hechos. Un análisis de la sanidad mental de aquellos que se ponen mallitas para combatir al crimen, con Peter Serafinowicz en el rol epónimo.

The Man in the High Castle fue uno de los primeros títulos disponibles y ya tiene dos temporadas. Basada en la novela de Philip K Dick y con buenas críticas, prometió una tercera tanda de episodios para este año. También se incorporaba por estos días la serie antológica Electric Dreams, sobre cuentos del mencionado autor de ciencia ficción.

Jeffrey Tambor fue uno de los actores de Hollywood acusados de acoso en el ámbito de trabajo. Mientras se dilucida su responsabilidad, el espectador podrá ver (o no) Transparent, la laureada ficción en la que interpreta a un veterano que confiesa a su familia que siempre se sintió mujer.

Otras producciones propias y coproducciones incluyen Fleabag (recomendadísima comedia inglesa creada por Phoebe Waller-Bridge), Crisis in Six Scenes (primera creación de Woody Allen para la televisión), The Marvelous Mrs. Maisel (acaba de ganar dos Globos de Oro) y Jean-Claude Van Johnson (Jean-Claude Van Damme haciendo de agente secreto... en serio).

Entre los títulos ajenos que incluyen en su oferta están la miniserie The Night Manager, basada en la novela de John Le Carré, con Tom Hiddleston y Hugh Laurie, la popular Mr Robot, la polémica Preacher, series longevas como CSI (temporadas 9 a 16) y NCIS (temporadas 9 a 13), House completita, Parks and Recreation completita, y clásicos como Mr Bean, Seinfeld y Community.

Un televidente fundamental en aquellos hogares que han perpetuado su carga genética son los niños. Para ellos está la cerdita que a fuerza de repeticiones logró que su nombre no tiente a los adultos (Peppa Pig), Los Pingüinos de Madagascar, Paw Patrol y Bob Esponja, aunque hay pocos episodios de cada una. Hay más ejemplos, con títulos extraños como Spin-off de Shin chan vol. 1: Los alines contra Shinnosuke, que seguramente conquisten al público menudo.

Por último, la oferta de películas también es inferior que la de sus competidores, pero ha sabido ampliarse y actualmente incluye suficiente cantidad como para encontrar algo para ver (siempre y cuando uno no sea particularmente exquisito). Si uno busca bien, encontrará cintas como El Padrino (I, II y III), El Club de la Pelea, Scarface y Tiburón, mezcladas con documentales como Cannabis en Uruguay y una gran cantidad de películas de Bollywood.

Lo bueno

En los últimos meses, parece que Amazon se hubiera puesto las pilas para ampliar sensiblemente su oferta televisiva, tanto con algunas producciones originales como con un par de adquisiciones que impiden que nos quedemos sin cosas para ver. Con competidores que apuestan fuerte a contenidos propios y el respaldo económico de vender algo más que libros, es de esperar que no se duerman en los laureles. El precio también es un factor determinante, ya que seis dólares es accesible frente a opciones que cuestan entre 11 y 14. También permite acceder a Twitch Prime, la comunidad social de fanáticos de videojuegos más grande del mundo, sea lo que sea que eso signifique.

Lo malo La oferta de películas es bastante limitada comparada con Netflix y la de series todavía palidece frente a HBO Go. Pese a que permite ser usada por tres dispositivos al mismo tiempo, la forma en que envía los contenidos al televisor es con un Fire TV Stick, la versión de Amazon del popular Chromecast, que por supuesto venden ellos mismos. También hay algunos modelos de televisores inteligentes que incluyen la aplicación, pero no son muchos.

El veredicto:

Vale la pena suscribirse al período de prueba gratuito y a los seis meses a mitad de precio. Pongan la alarma en el teléfono para decidir si mantener el servicio cuando ese plazo finalice.