Los carmelitanos adoran el puente giratorio ubicado sobre el arroyo Las Vacas inaugurado en 1912, pero desde el sábado 15, cuando tres barcos se escaparon del astillero Maffoni, ubicado aguas arriba en ese caudaloso curso, y se dieron contra esa estructura, el humor ha cambiado considerablemente en la ciudad. "Se vive una tragedia", comentó a la diaria el médico y ex diputado nacionalista Miguel Asqueta. "Estamos viviendo una situación muy triste, y la verdad es que nadie sabe lo que podrá pasar con la reparación del puente y el retorno a la normalidad a la ciudad", explica el periodista Elio García. Ambos sostienen que lo ocurrido el sábado era previsible y que "muchas veces durante todos los gobiernos anteriores" –informa García– habían advertido que la negligencia de los dueños de los barcos, la falta de control de las autoridades competentes y la fuerza de la naturaleza podrían formar un combo letal contra la salud del puente.

"El pueblo de Carmelo está viviendo esta situación como una tragedia anunciada. Hace 67 años ocurrió algo muy parecido, cuando se anunciaba que en las arreadas del arroyo Las Vacas, en una de esas correntadas furiosas, podrían desprenderse algunos barcos", explica Asqueta, quien hace referencia a otra fecha inolvidable en la historia de la ciudad: el 12 de noviembre de 1951 varias embarcaciones amarradas en el astillero Carmelo se desprendieron de la superficie terrestre y fueron a estrellarse contra la estructura del puente. En esa oportunidad, el puente giratorio estuvo clausurado durante cinco meses. Las balsas y un puente provisorio –conocido como portonero– permitieron que el movimiento de la ciudad se mantuviera con cierta normalidad durante ese período.

Asqueta explica que la población de Carmelo asiste a "dos dramas". Por un lado, el daño que afectó el puente, que representa "un emblema, un símbolo que está asociado a la identidad de los habitantes de la localidad y que es monumento histórico". "Es el único puente a tracción a sangre que funciona en Sudamérica y su imagen aparece en las etiquetas de todos los productos carmelitanos, lo cual da cuenta de la importancia que tiene para todos nosotros", acota.

Al cierre de la presente edición de la diaria aún no había trascendido cuáles son los daños que sufre la vieja estructura tras ese impacto,pero los carmelitanos saben que su reparación demandará varios meses de labor. "El puente quedó con su estructura comprometida, descalzado en su engranaje giratorio y será muy difícil de reparar", aunque "se arreglará con plata, finalmente", observa Asqueta.

No obstante, más allá de que los recursos finalmente aparezcan la reparación no será tan fácil de encarar, ya que antes de eso deberán ser retirados los tres barcos que amenazan la vida del puente. "Uno de ellos parece estar hundido y otro, el que está contra la estructura del puente, parece estar suspendido en el aire", advierte García.

Por otro lado, la otra "tragedia" que asoma en Carmelo "es la situación que viven los pobladores. Es una ciudad que está interconectada con el corazón poblacional por medio del puente, que además es la conexión con el resto del departamento, salvo con Nueva Palmira hacia el norte. Actualmente la única salida terrestre hacia el sur se encuentra "por caminos rurales en muy mal estado".

Asqueta trabaja como médico en la policlínica de ASSE en el barrio Centenario, ubicado al sur, del otro lado del puente.El lunes de esta semana Asqueta, cuyo domicilio se encuentra en el lado norte de la ciudad, concurrió a trabajar en su vehículo a esa policlínica ya que debía trasladar insumos médicos. Sin el puente habilitado para el tráfico vehícular, el profesional debió hacer un rodeo de 115 kilómetros para llegar a su lugar de trabajo, ubicado a diez cuadras en línea recta de su vivienda. Esa situación refleja los inconvenientes que vive la población para trasladarse. A pesar del riesgo que sufre la estructura, se habilitó el paso peatonal, y de forma esporádica ha habido servicios de balsas por parte del Ejército. Pero el aumento de la distancia que deben recorrer los vehículos para prestar servicios en ambos lados de la ciudad provocó que los costos crecieran considerablemente. García puso como ejemplo lo que ha pasado con los servicios de barométrica, "que duplicaron los costos en una semana".

"La situación más trágica se vive hacia el sur del puente sobre el arroyo Las Vacas, la zona de playa, de atracadero de barcos, donde viven no menos de 1.500 personas, y hoy no tienen sus fuentes de trabajo aseguradas, ya que venden servicios a quienes transitan diariamente por el puente hacia un lado y otro de la ciudad", agrega Asqueta. "Yo vivo esas situaciones como médico, donde al consultorio llega gente con angustia porque se le complica hasta para parar la olla".

La falta de movilidad ha provocado que celebraciones propias de diciembre, como las fiestas escolares de fin de curso, hayan visto resentida sensiblemente sus convocatorias. "Para los niños y sus familias no poder participar de esas instancias también representa un drama", añade Asqueta.

La población que vive en los barrios Las Lomas y Centenario, al sur del puente giratorio, "también están más lejos del hospital público".

Un hombre difícil

La dirección del astillero Maffoni y las organizaciones sociales de Carmelo han mantenido un vínculo complejo durante las últimas décadas. Asqueta recuerda que a principios de este siglo vecinos y autoridades carmelitanas denunciaron las deficientes condiciones de amarre de los barcos que estaban estacionados en ese astillero. Las denuncias se trasladaron a diferentes niveles "mientras los barcos –se calcula una docena– siguieron pudriéndose en el agua. "Hubo movidas de una comisión de patrimonio local por entonces que comenzó a velar por ese tema y trasladaron preocupación a los políticos, alertando sobre que podía volverse a repetir lo del 51. Hubo un control social. El subprefecto, el capitán José Luis Elizondo, también había actuado y elevado informes a sus superiores, según nos informó en esa oportunidad. También se trasladó información a Victor Rossi, que en 2006 también era ministro de Transporte".

Al propietario de ese emprendimiento, ya fallecido, le hicieron mella esas acusaciones y se encargó de identificar en carteles a quienes las habían presentado. "En las puertas de acceso al astillero colgaron carteles identificando a las personas que integraban diferentes comisiones locales, a políticos, a un historiador local, al prefecto, con leyendas irónicas, que a mi entender tenían un tono que no debe usarse, pero daban cuenta de las dificultades en el relacionamiento que había con esa persona. Los carteles los colgaba la empresa y estuvieron a la vista de todos los carmelitanos. Pero él no era el dueño de los barcos", señala Asqueta.

Al igual que ocurre con el puente giratorio, "los astilleros también forman parte del corazón de los carmelitanos desde hace más de 150 años, pero nosotros no queríamos que el arroyo fuera un depósito de chatarras. Sabíamos que estos barcos venían para acá porque el costo de amarre era ínfimo comparado con otros puertos. Por eso nos duele doblemente esta situación, porque si fuera una industria golondrina, el astillero hubiera sido echado de la ciudad, pero con los astilleros eso no ocurre, porque para los carmelitanos es una actividad emblemática, en condiciones adecuadas y de seguridad", concluye Asqueta.

MTOP denuncia a astillero y a dueños de barcos

El ministro de Transportes y Obras Públicas, Víctor Rossi, informó ayer que presentará una denuncia penal contra los responsables del astillero Maffoni y los propietarios de los barcos que chocaron contra el puente giratorio ubicado en el arroyo Las Vacas, en el ingreso a la ciudad de Carmelo.

El ministro negó que la autorización para que los barcos amarraran en ese lugar fuera otorgada por la Dirección Nacional de Hidrografía. Añadió que en 2006 dicha repartición intentó evitar el ingreso de los barcos y que la Prefectura Nacional Naval concedió la autorización.

Según Rossi, una vez que los barcos sean retirados del lugar "está todo preparado para restablecer el puente", aunque "la verdad es que esto es una situación grave no sólo por el puente, sino porque afecta a los carmelitanos".

De acuerdo a los primeros estudios, la reparación del puente giratorio podrá llevarse adelante y tendrá un costo estimado en tres millones de dólares. La reparación del puente dependerá del retiro de esos tres barcos, que "hoy" no se puede realizar ya que "hay uno de los barcos colgado de la parte central. Para sacar ese barco hay que sacar antes los otros procurando que no zafe porque un nuevo golpe pone en peligro nuevamente la estructura del puente".