Carlos y Fabricio Alvarado, que comparten apellido pero no son familiares, participarán mañana en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Costa Rica. Los acuerdos alcanzados por uno y otro para obtener el respaldo de otros candidatos que quedaron fuera de la contienda en la primera vuelta no impidieron que aparezcan en un empate técnico en los distintos sondeos. Ni siquiera parece haber pesado el hecho de que varios de los ahora ex candidatos rechazaran abiertamente las posturas defendidas por el evangélico Fabricio Alvarado, conocido popularmente por haber sido un cantante de música cristiana.

Las encuestas más recientes fueron dadas a conocer por empresas privadas y por la estatal Universidad de Costa Rica. Algunas muestran un empate técnico, pero otras le dan una ventaja de hasta ocho puntos porcentuales al evangélico, que actualmente es diputado por el Partido Restauración Nacional.

Quizás buscando cambiar esas cifras, Carlos Alvarado,del gobernante Partido Acción Ciudadana, de centroizquierda, realizó varias actividades de campaña estos últimos días. Incluso después del jueves, cuando comenzó la particular veda electoral de Costa Rica, durante la cual está prohibida la difusión de publicidad pero los candidatos sí pueden pedir el voto de los ciudadanos. Por su parte, Fabricio Alvarado se concentró en la presentación de un “plan de gobierno 2.0” de 131 páginas en el que figuran los principales lineamientos de un eventual gobierno suyo. Alvarado ya había presentado una primera versión de este documento antes de la primera vuelta, previo a recibir el apoyo de otros partidos en negociaciones que implicaron acuerdos programáticos. La presentación del plan de gobierno venía siendo reclamada fuertemente por su contrincante, que ayer criticó que se presentara recién el miércoles, después de los debates electorales y en el día en que comenzaron las vacaciones por la Semana Santa. Además, el oficialista acusó al evangélico de haber plagiado 12 párrafos de planes de gobierno de otros partidos, incluido el que gobierna actualmente, y aseguró que ese plan pretende “limitar las libertades individuales de los costarricenses”. El documento dice: “El ser humano es libre porque fue creado a imagen y semejanza de su creador, es decir, con la cualidad del libre albedrío. Pero libertad no es libertinaje, constituye la decisión de ejercer el libre albedrío y, para nosotros, ello implica la decisión de llevar la vida privada y pública, en apego ala ética cristiana. Libertad, no es libertinaje”. Esta definición se encuentra en el primer capítulo del plan de gobierno, titulado: “Cristianismo social: una ideología para todos”. En otro capítulo, el sexto, el plan señala que para el partido “es imposible aceptar que haya más de dos géneros, que estos estén divorciados del sexo al nacer, que estos se puedan intercambiar a gusto de las personas, que sustenten nuevas concepciones de matrimonio [y] que atenten contra la vida gestacional”. En esta misma línea agrega: “Todo vestigio de ideología de género será entonces eliminado de las políticas públicas de Costa Rica”.

Este tipo de ideas han plagado la campaña de Fabricio Alvarado, y es por ellas que tanto los seguidores de Carlos Alvarado como otros políticos o intelectuales han subrayado la importancia de estas elecciones y, particularmente, de que él no sea electo presidente, ya que lo consideran una amenaza para la democracia costarricense.

Más en contra

La mezcla entre religión y política está prohibida en Costa Rica, cuyo Código Electoral no permite utilizar la religión para inducir el voto de los creyentes.

El Tribunal Supremo de Elecciones de Costa Rica ya dictó dos advertencias contra Fabricio Alvarado antes de la primera vuelta y la semana pasada emitió una tercera por este tipo de vínculos. La advertencia se lanzó después de que trascendiera el audio de un encuentro de mediados de marzo en el que el candidato pide a 250 pastores evangélicos que lo ayuden para convencer a votantes y conseguir donaciones.

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