Hoy a las 21.00 Phil Collins dará su primera presentación en vivo en Uruguay. El título de la gira que lo trae, Not Dead Yet (“todavía no estoy muerto”), parece indicar que al inglés le interesa recuperar su influencia en el ambiente musical; al regreso a los escenarios hay que sumarle que publicó una biografía, reeditó todos sus trabajos de estudio y lanzó The Singles, una recopilación de todos sus sencillos publicados en más de 30 años de carrera solista. Esta antología seguramente tenga mucho que ver con el repertorio de esta noche en el estadio Centenario, pues se espera que el artista haga un recorrido por todos sus éxitos. Antes, a las 19.30, The Pretenders, el grupo liderado por Chrissie Hynde, va a abrir el recital del ex baterista y ex vocalista de la banda Genesis.

Tres días después, el martes, regresará por tercera vez David Byrne, el antiguo líder de la banda Talking Heads, para presentarse en el Teatro de Verano. A las 21.00, y teloneado por la argentina Juana Molina, Byrne va a presentar canciones de American Utopia, su primer álbum solista en 14 años (en los últimos tiempos ha grabado discos a dúo con St. Vincent, Norman Cook y Brian Eno).

Las circunstancias los acercaron a Montevideo, y por eso haremos un repaso y una comparación entre las obras de Collins y Byrne, con cortes en tres años concretos.

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1980: Remain In Light (Talking Heads) y Duke (Genesis)

La influencia de la polirritmia de la música africana (con el álbum Afrodisiac del nigeriano Fela Kuti como referencia), la presencia de atmósferas electrónicas creadas con sintetizadores y varias capas de voces, más la producción de Brian Eno (quien estuvo detrás de todos los álbumes del grupo entre 1978 y 1982) fueron fundamentales para que los Talking Heads grabaran Remain in Light, su disco más celebrado por la crítica. Nacido a partir de varias jam sessions en las que el grupo improvisaba sobre “I Zimbra” (canción que abría Fear of Music, su álbum de 1979), el disco se destacaba por el uso de diversos ritmos. “Born Under Punches (The Heat Goes On)” abre Remain In Light con una invitación al baile construida en base a guitarras funky y coros al unísono que parecen establecer un ritual que va a durar la mayor parte del disco.

A medida que el álbum va llegando a su final, los ritmos bailables –que si bien suenan alegres, en realidad esconden letras irónicas y oscuras– van perdiendo protagonismo y el oyente puede encontrarse con canciones como “Listening Wind”, que habla sobre un terrorista que planea vengarse de los estadounidenses que conquistaron su tierra, o “The Overload”, basada en un sonido denso creado a partir de sintetizadores y guitarras distorsionadas en la que Byrne describe varios paisajes apocalípticos.

En cuanto a lo visual, la portada de Remain in Light (que muestra los rostros de los miembros de la banda casi cubiertos con un rudimentario efecto de computadora), que se puede interpretar como un manifiesto en contra de la fama, rápidamente se convirtió en un ícono del grupo. Es interesante comparar el concepto con las portadas de Phil Collins durante esta década, que mostraban únicamente un primer plano de su cara, buscando generar un efecto totalmente contrario al que apuntaban los Talking Heads.

Al igual que Remain in Light, Duke, el décimo álbum de Genesis (la banda formada por Phil Collins, Tony Banks y Mike Rutherford, luego de la salida de Steve Hackett y Peter Gabriel) también surgió de diferentes jam sessions. Tras la partida de Hackett, el grupo grabó ...And Then We Were Three (1978) y luego los músicos se tomaron un descanso. Mientras Banks y Rutherford grababan sus primeros discos solistas, Collins se enfrenaba al final de su primer matrimonio. Finalmente, cuando el grupo retomó la actividad, a mitad de 1979, empezó a idear un nuevo álbum a partir de improvisaciones en las que los tres miembros componían canciones a la vez que completaban los temas que cada músico aportaba. El resultado fue Duke, un álbum transición entre el sonido progresivo que marcó los trabajos anteriores del grupo y el pop rock que luego adoptarían durante toda la década.

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1981: Face Value (Phil Collins) y My Life in the Bush of Ghosts (David Byrne y Brian Eno)

Face Value, el primer álbum solista de Phil Collins, está formado por letras autorreferenciales en las que el músico retoma la experiencia del final de su matrimonio para hacer canciones (algo que se evidencia en las baladas “If Leaving Me Is Easy” y “You Know What I Mean”). Uno de los aspectos más interesantes de este disco reside en que el artista se aleja de la veta progresiva de Genesis para crear temas más accesibles. De las 12 canciones, se podría decir que las únicas que tienen rastros de la música de Genesis son las instrumentales “Droned” y “Hand in Hand”, ambas con influencias africanas –una búsqueda que también habían hecho los Talking Heads en Remain in Light, aunque con diferentes resultados–, y “I Missed Again”, una nueva versión de “Behind the Lines” (el tema que abre Duke), pero esta vez con arreglos que apuntan al rhythm and blues mediante la presencia de vientos.

Sin dudas, el tema más importante de Face Value es “In the Air Tonight”, que luego se trasformaría en el éxito más grande de la carrera del baterista. En él se podría decir que se encuentra el aporte más influyente del músico al sonido de la batería: el gated reverb (reverberación cerrada). Este efecto surgió por accidente cuando grababa el tema “Intruder”, que abre Peter Gabriel (1980), el tercer álbum solista de su ex compañero de Genesis (a quien había suplantado como vocalista de la banda). El botón de talk-back del ingeniero de sonido –que sirve para comunicarse con los músicos que están grabando– quedó activado mientras Collins tocaba, y el sonido que resultó a partir de la compresión sedujo a los técnicos y a los músicos a tal punto que Gabriel compuso la canción sobre esa base. Más adelante, Collins la volvió a utilizar en “In the Air Tonight” para terminar de popularizar el efecto, que luego se empleó hasta el hartazgo durante toda la década.

Mientras que Collins alcanzaba el éxito mundial con “In the Air Tonight”, David Byrne publicaba My Life in the Bush of Ghosts, una obra experimental y psicodélica grabada en colaboración con Brian Eno. Inspirados en la novela homónima del escritor nigeriano Amos Tutuola, Byrne y Eno idearon un álbum en el que el foco está puesto en los samples (porciones de sonidos grabados que se utilizan en otras composiciones). De esta manera, presentadores de radio, reverendos (como aquel que Byrne buscaba imitar en “Once in a Lifetime”, de Remain In Light), una cantante libanesa y un grupo de musulmanes cantando el Corán se convierten –sin saberlo– en la voz principal mientras que Byrne y Eno crean distintas atmósferas musicales. Actualmente, My Life in the Bush of Ghosts es considerado uno de los álbumes pioneros en el uso de samples.

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1989: Rei Momo (David Byrne) y ...But Seriously (Phil Collins)

En 1988 David Byrne creó el sello discográfico Luaka Bop con el objetivo de difundir la world music. Allí publicó discos de Silvio Rodríguez, Os Mutantes, Susana Baca, Tom Zé y Shuggie Otis, además de varias recopilaciones de música brasileña. En coincidencia con su creciente interés y compromiso con la música latinoamericana, en 1989 David Byrne publicó Rei Momo, su segundo álbum solista, en el que hace foco en ritmos latinos como la cumbia, la samba, el chachachá, el merengue y el mambo. Algunas de las colaboraciones más interesantes y llamativas de este álbum son “Loco de amor” (en el que Byrne canta un tema de salsa junto a Celia Cruz), “The Rose Tattoo” (escrita junto a Willie Colón) y “Office Cowboy” (que canta junto a Herbert Vianna, de Os Paralamas do Sucesso).

Al igual que Byrne, en 1989 Collins también se propuso un cambió estilístico. Después de haber grabado varios éxitos como “Sussudio”, la ya nombrada “In the Air Tonight”, “One More Night” y “Against All Odds (Take a Look at Me Now)”, y de realizar una extensa gira mundial con su álbum de 1985 No Jacket Required, el músico se embarcó en el proyecto de ...But Seriously, un disco en el que buscaba incluir temas políticos y socioeconómicos en sus letras. Por esta razón, en ...But Seriously Collins grabó temas como “Colours” (en el que plantea una crítica hacia la política del apartheid que separaba negros y blancos en Sudáfrica) y “Another Day in Paradise” (uno de sus éxitos más importantes, que habla sobre la situación de las personas sin hogar). Sin dejar de lado el sonido pop que lo posicionó como uno de los artistas más populares de la década de los 80, y para no cerrarse únicamente en “temas serios”, ...But Seriously también incluye canciones de amor, como la blusera “I Wish it Would Rain Down” (grabada con Eric Clapton en la guitarra) y la balada “Do You Remember?” (otro gran éxito del álbum, cuya letra retrata una relación que fracasa).