Barry

Si me cancelás, te mato

Dos series recién llegadas tendrán segunda temporada; ambas son protagonizadas por asesinos a sueldo.

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Alrededor de esta época del año, los ejecutivos de las cadenas de televisión estadounidenses deciden qué series regresarán en otoño (el de ellos) para conquistar a los espectadores durante una nueva temporada. Algunos programas fueron tan populares que tienen asegurado el regreso, mientras que otros desaparecieron a las pocas semanas y nadie recuerda si quiera que existieron. El problema es con...
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Alrededor de esta época del año, los ejecutivos de las cadenas de televisión estadounidenses deciden qué series regresarán en otoño (el de ellos) para conquistar a los espectadores durante una nueva temporada. Algunos programas fueron tan populares que tienen asegurado el regreso, mientras que otros desaparecieron a las pocas semanas y nadie recuerda si quiera que existieron. El problema es con los que quedan en el medio. Por supuesto, tienen un nombre para referirse a ellos: bubble shows son aquellos cuya continuidad es tan frágil como una burbuja de jabón creada con un detergente de mala calidad.

En los últimos días, varias cadenas se dedicaron a reventar burbujas sin piedad, especialmente Fox. ¿Qué ocurrió? Que Fox firmó un acuerdo millonario por la transmisión por cinco años del Thursday Night Football, el fútbol americano de los jueves. Esto ocupará buena parte de su horario central, por lo que aprovechó para deshacerse de shows que no hacían explotar el rating.

Fue así que canceló la divertidísima comedia Brooklyn Nine-Nine (tranquilos, la NBC le dio un nuevo hogar), la aclamada The Last Man on Earth y el drama Lucifer basado en los personajes de DC Comics, entre otros. Gotham, la historia de Batman antes de ponerse las mallitas, tuvo mejor suerte y volverá para su temporada de despedida.

Asesino renovado (I)

Al mismo tiempo que la guillotina cortaba tantas cabezas ficticias, HBO anunciaba la renovación de Barry, una sencilla comedia negra que sigue las desventuras de un ex marine que, a su regreso de Afganistán, no encuentra otro rumbo para su vida que seguir matando personas. Esta vez, por dinero.

El papel protagónico está en manos de Bill Hader, también cocreador de la serie junto con Alec Berg (Silicon Valley). Hader es recordado por su extravagante Stefon, aquel neoyorquino que recomendaba clubes nocturnos exclusivos en el segmento noticioso de Saturday Night Live y siempre terminaba tentándose.

Aquí interpreta a Barry Berkman, quien está deprimido, no tiene familia ni amigos y desea abandonar su línea de trabajo, con la mala fortuna de ser realmente bueno como asesino a sueldo. Durante un trabajito en Los Ángeles conocerá una escuela de actores de teatro y decidirá que ese es el futuro que quiere, con la peor fortuna de ser realmente pésimo como intérprete.

Ese despertar vocacional no le hará mucha gracia a su mentor, Fuches (Stephen Root), quien solo quiere que mate a la persona que le encargaron para no enemistarse con la mafia chechena. Barry intentará congeniar sus dos mundos, teniendo los mismos problemas que Peter Parker cuando quería ayudar a su tía May, salir con Mary Jane y combatir el crimen como Spider-Man.

Los ocho episodios de media hora se toman su tiempo para establecer la relación entre el protagonista y sus compañeros del grupo de teatro, así como la tensa relación entre Fuches y los criminales que contrataron a su pupilo. Estrenados en forma semanal, parecen perfectos para un buen atracón del que podrán disfrutar los suscriptores de HBO GO.

Por momentos la historia no termina de encontrar el balance adecuado entre el humor y el drama, quedando en un anodino término medio. Pero cuando se animan a combinar los momentos más violentos de la carrera de Barry con certeras dosis de comedia llega la mayor diversión.

El elenco incluye a la actriz en ascenso Sally (Sarah Goldberg), la Mary Jane de este cuento, a quién Barry tratará de no fallar sobre el escenario, mientras esquiva los pasos de los maleantes y de la Policía, incluida la detective Moss (Paula Newsome).

Sin embargo, el encargado de los mejores momentos de la serie, el personaje secundario que se roba las carcajadas y los aplausos, es el profesor de teatro Gene Cousineau (Henry Winkler), un simpático chanta que tampoco logró cumplir sus sueños y se dedicó a inspirar a sus alumnos a fuerza de ejercicios y discursos.

Winkler fue el famoso Fonzie en 255 episodios de Happy Days, protagonista de la escena que acuñó la frase “saltar el tiburón” para cuando una serie comienza su irrevocable descenso. Más cercano en el tiempo, interpretó al abogado Barry Zuckerkorn en la recientemente recomendada Arrested Development. Si bien su Cousineau tiene algo de Zuckerkorn (como esa tacañería del miserable), logra una creación muy original. Mención honorífica para Anthony Carrigan como NoHo Hank, el hampón de buenos modales.

Con el correr de los episodios, el sicario-barra-actor buscará afianzarse en su nueva faceta, al tiempo que le resultará más y más difícil dejar atrás el antiguo mundo de los asesinatos pagos. El final de temporada será más satisfactorio para el espectador que para Barry, y la renovación confirmada nos deja expectantes para la siguiente tanda de episodios.

Asesino renovado (II)

Ganarse la vida terminando con la de otro parece estar de moda en la televisión estadounidense. Nuestro siguiente ejemplo está basado en personajes del cómic, ya que no solamente los superhéroes saltan de la página a la pantalla (aunque, hoy por hoy, sean los más taquilleros).

Nick Sax (Christopher Meloni) es un ex policía adicto a las drogas que terminó cayendo en la mentada profesión. Por su camino se cruzará Happy (voz de Patton Oswalt), un simpático unicornio alado que solamente él puede ver.

Aquí sí, la comedia negra está pintada con trazos más gruesos y colores chillones, salidos de la fértil imaginación de Grant Morrison (All-Star Superman, The Invisibles, We3), guionista de la miniserie original, que contaba con dibujos de Darick Robertson (Transmetropolitan). La historia, en ambos casos, sigue las andanzas de esta pareja muy despareja mientras recorren el bajo mundo al rescate de Hailey, la hija que Nick nunca supo que tenía.

Los ocho episodios disponibles en Netflix no son aptos para corazones sensibles, ya que incluyen temáticas como el tráfico de niños, fetichismos varios, abuso de sustancias y una gran cantidad de muertes. El universo presente en los cuatro números de la historieta se ve expandido con animadores infantiles, reality shows de la mafia y resurrecciones demoníacas. Morrison, que es uno de los productores ejecutivos, debería sentirse orgulloso.

La emisión original de Happy en la cadena Syfy fue exitosa en público y críticas, lo que le valió la renovación para una segunda temporada. Por suerte, esta todavía no tiene fecha de estreno; después de ver la primera tanda de capítulos, seguramente quieran desintoxicarse de tanta oscuridad, mirando ponis que vuelan sobre el arcoíris, durante un semestre o dos.

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