84% de los encuestados cree que la capacitación le permite estar más preparado para el mercado laboral y también para mantener su empleo. Después de la mejora salarial, la formación aparece —junto con las condiciones de trabajo— como una dimensión que “debería ser priorizada en la próxima ronda de negociación colectiva”. Así se concluye en el cuarto informe del Sistema de Información de Calidad Laboral, elaborado por el Instituto de Economía (Iecon) de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración y la consultora Equipos.

Los trabajadores públicos consideran en mayor medida (42%) que los privados (32%) que necesitarían “un poco más de conocimiento para realizar bien su trabajo”, pero sus visiones respecto del impacto en sus ingresos o la posibilidad de recuperar el empleo en caso de perderlo difieren. 87% de los empleados privados están de acuerdo con que una formación les permitiría mejorar sus salarios “ahora o en el futuro cercano”, mientras que entre los funcionarios estatales sólo 68% lo considera así. La mayoría percibe la capacitación vinculada al puesto de trabajo y la práctica como las mejores formas para adquirir conocimientos, es decir, capacitaciones específicas sobre generales.

43% de los trabajadores asume que la responsabilidad principal de capacitarse corresponde a sí mismo, mientras que 38% sostiene que debe ser conjunta, entre empleadores y empleados. Sólo una quinta parte de los asalariados sostiene que el cargo debería recaer sobre el sector empleador.

Ahora, los trabajadores están más dispuestos a capacitarse si el pago de la formación lo hace quien lo contrata y el curso se realiza fuera del horario de trabajo; al menos 80% así lo prefiere, mientras que 72% considera mejor hacerlo dentro de la jornada laboral. No obstante, una porción relevante (53%) se manifiesta proclive a pagar el curso y hacerlo en sus horas de ocio.

Otros documentos anteriores de esta serie financiada por la Administradora de Fondos de Ahorro Previsional Unión Capital que analiza la calidad laboral dedujeron que existió una mejora en la calidad del empleo entre 2009 y 2017, que abarcó a todos los niveles educativos considerados y que, en particular, los ocupados con secundaria completa y terciaria incompleta son los que presentan menores carencias. Un dato incorporado en el último informe es que la calificación promedio de los trabajadores uruguayos mejoró entre 2009 y 2017 (ver gráfico), “consolidándose una tendencia de más largo plazo”.

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