Camino verde

La feria ecológica Camino Verde vuelve a tomar el Latu hoy y mañana

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En 2012, cuando Fiorella Mazuco empezó a organizar la feria Camino Verde, la oferta de comida saludable era incipiente en el mercado. Gastrónoma y sommelière, viajada y, sobre todo, interiorizada en los pormenores de una industria alimentaria que no la convencía, decidió convocar a productores e interesados en promover otro estilo de vida. “Arrancamos haciendo la primera feria de productos n...
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En 2012, cuando Fiorella Mazuco empezó a organizar la feria Camino Verde, la oferta de comida saludable era incipiente en el mercado. Gastrónoma y sommelière, viajada y, sobre todo, interiorizada en los pormenores de una industria alimentaria que no la convencía, decidió convocar a productores e interesados en promover otro estilo de vida.

“Arrancamos haciendo la primera feria de productos naturales y orgánicos, y todo lo que tiene que ver con el hábitat sustentable, energías renovables y medicina complementaria. Esa primera edición fue un éxito”, resume, aunque fue “dificilísimo” crear el ambiente propicio. “En un inicio el Latu era bastante grande, lo achicamos con stands que hicimos como una media luna tapando la mitad. Teníamos una plaza de comidas muy pequeña que se desabasteció el primer día, porque eran dos restaurantes nada más, y toda la parte de productores. Ya la segunda edición fue un poquito más fácil, en el sentido de que todos los que se habían presentado volvieron, más colegas que empezaron a sumarse, que tienen una filosofía que quieren promover que está alineada con lo que hacemos, y ya en la segunda eran 70 puestos”.

Desde entonces logró concretar 17 ediciones de la feria, convertirla en una marca que ha ocupado distintos puntos de Montevideo (la inicial en Carrasco, luego en la explanada de la intendencia y en Ciudad Vieja para el Día del Patrimonio, entre otras locaciones), además de la edición en Punta del Este, que se repite desde hace tres años. También existe un nexo con el Fiis (Festival Internacional de Innovación Social), ya que, como señala Mazuco, “apuntamos a fines bastante parecidos, nos potenciamos, tenés que ver con quién te aliás”.

Así como desde aquella edición de arranque crecieron de 45 a 120 los stands, el plan es seguir multiplicando expositores y también visitantes. La última vez asistieron 8.000 personas y, como admite Mazuco, ya el Latu les está quedando chico. “Al principio, por un lado éramos apoyados y por otro criticados. En realidad no era por atacar nada, sino que la gente supiera que dentro de lo que es un menú semanal pueden sumar más platos vegetarianos y veganos. Soy vegetariana, pero en realidad consumo pescado, no carne roja, más bien porque no tengo ganas de apoyar a una industria que maltrata al animal”.

Mazuco trabajó en el reputado parador La Huella durante años —actualmente da clases de cocina que promueve en el portal caminoverde.com.uy—, y por su vínculo con el mundo del vino, en el primer Camino Verde contó con un notorio apoyo de bodegas. “Recién arrancaba el proyecto y no tenía claro determinados pilares; hoy en día incluyo vino si es orgánico, pero en ese momento me ayudaron a lograr el evento”.

Los productos nacionales son mayoría en la feria, si bien hay excepciones cuando determinada franja no existe en Uruguay o la organizadora considera que los extranjeros tienen un nivel que amerita incluirlos, como es el caso de los cosméticos Just, de origen suizo, o del sector dedicado a las condiciones crónicas, como la diabetes o la celiaquía, que pueden llegar a tener etiquetas de Polonia, Italia o Australia. El visitante también encontrará pastas de dientes de California, y una línea de maquillaje con pigmentos naturales que se acaba de sumar a la propuesta. “Convengamos que si mañana aparece un producto igual, nacional, tiene la prioridad”, recalca Mazuco.

“Creo que acompañó muchísimo la toma de conciencia de las personas. En definitiva es un movimiento mundial: cada vez tenemos más problemas a nivel planeta, cada vez tenemos más problemas de salud, y todo está relacionado. Por eso intentamos promover el consumo responsable”, dice.

Sobre la evolución del público a lo largo de las ediciones, Mazuco opina que “al principio se acercó mucha gente que entendía de lo que estaba hablando, no había muchos curiosos; hoy en día vienen personas que de repente no tienen ni idea y quieren venir a ver de qué se habla. Y esa es la idea”. Además de consistir en un paseo de compras segmentado, donde proveerse de materias primas y artículos confiables, “lo interesante es sumar cada vez más personas que quieren cambiar pero no saben cómo, porque es dificilísimo cambiar. Pasamos toda la vida consumiendo determinados productos y de repente sentís que no podés comer nada. El cambio puede llegar a ser desde la moda, a partir de una enfermedad, de un cambio muy personal, o gente a la que le gusta la huerta, o que quiere usar cosméticos sin parabenos, o a la que le interesa la arquitectura y encuentra un proveedor que cuida el ambiente. Siempre digo, empezás a hacer yoga y te mueve a cambiar la alimentación, o cambiás la alimentación y te empezás a conectar con otro mundo. A la larga hay varios links, y hoy en día ayuda que las redes sociales tengan tanto alcance, hay una llegada a otro tipo de público”.

De los desafíos que plantea la logística de un evento de este tipo, en el que participan productores orgánicos de fruta y verdura, está el no saber hasta último momento si cuentan con la cantidad para cumplir la demanda, “porque puede suceder que venga una helada o la langosta y se pierda la producción. Pasan cosas, porque es una producción medianamente controlada pero depende mucho, y no son volúmenes inmensos”. Por otro lado, todo el montaje se rige por la normativa de no colocar carteles de plástico y apuntan a que el público lleve su bolsa ecológica, la adquiera en el evento o acepte sus compras en bolsas de papel. “Tenemos una gestión de residuos de la mano de ReAcción y nos preocupamos de que no terminen en un vertedero todos mezclados”, recalca Mazuco. Para eso, nada de lo que se tome ni se coma va a estar en soportes plásticos, sino en envases ecológicos que después se puedan compostar.

Como novedad, este año va a haber un módulo de lactancia, un lugar tranquilo para las madres, y también una gran carpa infantil, puesto que el domingo es el Día del Niño y hay una grilla de talleres para ellos con propuestas musicales, de expresión corporal, de narrativa y de circo. Por ejemplo, los chiquitos se toparán con un artista que se cuelga del techo y toca el violín. Para los adultos habrá charlas y talleres sobre farmacia natural, humedales, reproducción de semillas orgánicas, probióticos, cómo separar residuos para reciclar, panes sin gluten, hongos, nutrición, aromaterapia, teñido de telas y desarrollo verde a nivel urbanístico.

Camino Verde. Hoy de 10.00 a 21.00 y mañana de 10.00 a 20.00 en el salón Los Robles del Latu. Entradas a $ 70.

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