Una hora antes de comenzar el acto, el colosal Antel Arena ya estaba bastante repleto de personas que esperaban a que el presidente Tabaré Vázquez rindiera cuentas. Las banderas uruguayas flameaban arriba y abajo del enorme estadio. De a ratos, la gente se paraba y se ponía a aplaudir: era el recibimiento a alguna figura destacada de la política partidaria que ingresaba al piso de abajo entre besos y abrazos a las personas ubicadas en las sillas. Además, los precandidatos estuvieron rato antes sacándose selfies con los militantes frenteamplistas.

Antes de comenzar el acto, el ministro Víctor Rossi comentó que era la oportunidad de encontrarse con mucha gente bajo las “banderas uruguayas”, las “banderas del Frente Amplio [FA], que nos unen”. A los cuestionamientos de la oposición al acto, por entender que se trata de un acto de campaña, el ministro les restó importancia: “En la oposición puede decir eso algún recién llegado, que venga de afuera del sistema político; yo creo que se trata de una rendición de cuentas que hace un gobierno que, por cierto, es un gobierno que pertenece a un partido: el que ganó las elecciones”. En la misma línea opinó el subsecretario del Ministerio de Economía y Finanzas, Pablo Ferreri, quien dijo que es una forma de mostrar esa política de estar “siempre cerca de la gente”: “El FA nace de la gente y con ella gobierna”.

Unos minutos antes de que el presidente llegara al estrado, María Auxiliadora Delgado y su hijo Álvaro Vázquez se sentaron entre la gente para escuchar el discurso.

El balance

“Este es un acto político, es un acto de gobierno”, comenzó diciendo el mandatario. El punto de partida del balance fue la noche del 1º de junio del año 2014, cuando planteó lo que “queríamos hacer, lo que soñábamos hacer”. En esa oportunidad, planteó diez medidas y compromisos que referían al Sistema Nacional de Cuidados, la descentralización, el gobierno digital, la educación, la vivienda, la política tributaria y económica, la infraestructura, la seguridad pública, un sistema nacional de competitividad y un plan nacional de cultura democrática y humanista. “No eran medidas de un decálogo frío [...] había un alma, un corazón” y, en ese contexto, promover una idea: mejorar la justicia social.

Sobre la apuesta educativa, Vázquez remarcó que se trazaron tres objetivos principales y, si bien destacó que se ha avanzado, todavía no se han logrado alcanzar en su totalidad: que 100% de los estudiantes de ciclo básico lo hayan culminado, que 100% de los jóvenes de 17 años se encuentren en el sistema educativo y que la tasa de egreso de enseñanza media sea como mínimo de 75%. Sobre el primer punto, manifestó que todavía “falta pero ya lo van a lograr”; sobre el segundo, explicó que los jóvenes de 17 años que estudian en un bachillerato de secundaria, en UTU o en un curso terciario pasó de 52,6% en 2006 a 65,3% en 2017, y respecto del tercer objetivo, mostró que la cifra de jóvenes que terminaron la educación media básica creció de 64% en 2012 a 72% en 2017; “prácticamente el objetivo está logrado”.

Destacó que más de 93% de los escolares de tercer y cuarto año de las escuelas estudian y que cuentan con una biblioteca digital con 4.000 libros disponibles para leer todo el año. Vázquez resaltó que el aumento del porcentaje del PIB a la educación pasó de estar en 2004 en 3,15% a 5,1% en 2018. “La inversión por estudiante creció 244%, y la inversión por docente creció 186%”, destacó.

Sin embargo, los aplausos se hicieron oír cuando Vázquez habló del Plan Ibirapitá. Sostuvo que se redujo la brecha digital entre jóvenes y adultos mayores: se entregaron 220.000 tablets a los jubilados de menores ingresos. “Lo que sí es seguro es que ninguna de esas tablets terminó en una cocina para picar carne en ella”.

Tabaré Vázquez, ayer, en el Antel Arena, durante su última Rendición de Cuentas.
Tabaré Vázquez, ayer, en el Antel Arena, durante su última Rendición de Cuentas.

En lo económico, tal como lo hizo en el almuerzo de ADM con empresarios, el presidente recalcó que en Uruguay se dio algo “inédito”: 15 años de crecimiento económico sostenido, “con viento en cola, pero también ahora que no hay viento de cola”. Sobre el déficit fiscal, el presidente afirmó que hoy se ubica en el entorno de 4% del PIB, aunque llamó a tener “cuidado” con el análisis de la cifra. Recalcó que parte de ese porcentaje es producto del déficit de la Caja Militar. Asimismo, sostuvo que no alcanza sólo con el crecimiento económico; si no se distribuye con justicia social no sirve, argumentó.

Desde las gradas un hombre le gritó: “Tabaré, ¿qué pasó con los puestos de trabajo?”. Hasta ese momento el presidente estaba en el atril, pero tras la pregunta tomó el micrófono y se acercó hacia el lugar donde escuchó la voz: “¿Empleo? Te voy a hablar de empleo; me gusta tu pregunta, porque esto es gobierno de cercanía”. Manifestó que se perdieron casi 60.000 puestos de trabajo en los últimos años, pero desde 2005 a la fecha se crearon 300.000 puestos de trabajo nuevos.

Otro de los temas resaltados por Vázquez fue el de la seguridad pública: “Parece que el gobierno no quisiera hablar de educación y de seguridad, pero queremos hablar de eso”, aseguró, y remarcó que parece ser el “cuco” de estos días. Manifestó que es cierto que en seguridad tenemos un problema, y acotó que “duele profundamente cuando nos enteramos de un robo, una rapiña o un asesinato; es duro para nosotros ver todas esas cosas”. Sin embargo, Vázquez centró su discurso en destacar las mejoras que tuvo la Policía Nacional desde que el FA está en el gobierno y, en una clara referencia a la campaña “Vivir sin miedo”, el mandatario acotó que el gobierno está trabajando “sin generar espirales de violencia y sin recurrir a sistemas fallidos, como la militarización”.

Malestar con Manini Ríos

El comandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, volvió a ser noticia por sus dichos. El jueves, en un acto en Soriano por los 208 años del Grito de Asencio, habló sobre las condiciones necesarias para que un hecho de esas características se repita en la actualidad: “Gritos de Asencio en la historia de los pueblos ha habido y habrá muchos”, dijo. Para que vuelva a repetirse el hecho “sólo es necesario que el final de una época se torne inexorable, sólo es necesario que las situaciones y las condiciones con las que vive una población de un territorio se tornen insoportables, y también es necesario que exista un pueblo dispuesto a hacer el sacrificio necesario, para lograr un nuevo amanecer, para sí mismo y para las generaciones venideras. Ese es el significado de aquel Grito de Asencio ocurrido un 28 de febrero hace 208 años”.

Las palabras de Ríos volvieron a generar ruido en la interna del Poder Ejecutivo. Un jerarca de gobierno que estaba ayer en el Antel Arena comentó a la diaria que existe malestar con la actitud constante del comandante en jefe de “buscar protagonismo” y convertir sus apariciones en hechos políticos.

El presidente se metió con varios temas que están en el tapete de la campaña electoral y deslizó respuestas contrarias a algunas propuestas de la oposición en los últimos días. Sostuvo que el salario mínimo nacional creció 314% entre 2004 y 2019, y recalcó que su gobierno no está de acuerdo con que “se suprima”. Ante algunas propuestas de eliminar los Consejos de Salarios, el mandatario aseguró: la negociación colectiva tiene que existir.

Finalmente, Vázquez llamó a tener una “campaña respetuosa y tolerante”. Pidió a la ciudadanía y a los medios de comunicación honrar la “tradición democrática” y proponer ideas, no agravios. Sobre las redes sociales, dijo que “hay una manga de descerebrados que desde la cobardía del anonimato se dedican a insultar a diestra y siniestra a todos y a agraviar”, y acotó que “quien siembra vientos, recoge tempestades, y quien siembra odios, recoge violencia”.

Martínez y Vázquez | El intendente de Montevideo y precandidato, Daniel Martínez, no fue al Antel Arena porque está de viaje en Israel. Según pudo saber la diaria, el jueves se comunicó telefónicamente con Vázquez para saludarlo antes del acto. Unas horas después, Martínez posteó en su cuenta de Twitter: “Hoy, el presidente y su gobierno rendirán cuentas al pueblo. Es un día para celebrar los logros en índices que reflejan la consistencia de la idea de un país con justicia social, democracia, libertad y crecimiento: la mejor plataforma para el futuro. ¡Un fuerte abrazo, Tabaré!”.

La mirada de la oposición

Apenas terminó el acto, dirigentes de la oposición salieron al cruce del gobierno en las redes sociales. El senador Pablo Mieres sostuvo que el presidente manejó las fechas y los datos de manera “arbitraria y antojadiza”, pero ni siquiera así “pudo ocultar que no cumplió las promesas de gobierno en educación, seguridad y déficit fiscal, entre otros asuntos”. Y agrego: “Además, cero autocrítica y demasiado autobombo”. El precandidato nacionalista Jorge Larrañaga calificó el acto de “soberbio e imparcial”; según dijo, más que una rendición de cuentas fue una “apología de cuentas”, porque “confesó que fracasó”. “Su ‘mundo de maravillas’, su relato, choca contra la realidad que los uruguayos viven todos los días”, sentenció el líder blanco.

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