Cuando era niña era de uso frecuente la expresión “pellizcame, a ver si estoy despierta”, con ojos abiertos como platos y generalmente acompañada con el mismísimo pellizco –más o menos fuerte, más o menos doloroso– que te traía sin más a la realidad tangible, inmediata, pretendidamente incuestionable. En este nuevo título, Ellen Duthie y Daniela Martagón recurren a la fórmula productiva y provocadora que habían puesto en funcionamiento en el anterior Mundo cruel, para esta vez poner bajo la lupa la realidad.

En cada doble página aparecen 14 costados grises, fronterizos, desde los que es posible abordar la realidad y sus márgenes, presentados con una escena potente, que instala el asunto con la fuerza instantánea de la imagen, y una serie de preguntas desordenadas, enfrentadas, una invitación a desenredar la madeja, aunque no se enseña dónde está el hilo del que hay que tirar: cada lector lo encontrará según su interés particular, según el momento, y las posibilidades son infinitas. En ese sentido, todo el libro funciona como una invitación libérrima a perderse y encontrarse en un mar de sentidos, de preguntas y respuestas posibles. El sueño, la percepción, la ficción, el miedo, la magia, la representación, temas omnipresentes en la filosofía y la literatura, se presentan como posibilidades de generar pensamiento, como desafío. Cada imagen –de fuerte expresividad– abre las múltiples posibilidades de sus capas de significado, invita a la interpretación, a la búsqueda, a desentrañar diversas lecturas, a explorar en los detalles; nos sumerge en un mundo en el que todo es puesto en cuestión.

Como en Mundo cruel, las autoras abordan el tema a la manera de un abanico que, al abrir sus pliegues, muestra un panorama vasto, quizá inabarcable, de posibilidades, de cuestiones conexas, de derivaciones. Bajo la premisa del triple imperativo que guía la colección, “abre, mira, piensa”, el libro funciona como un disparador que pone en funcionamiento el pensamiento y el juego, y que en sus últimas páginas invita a seguir. Pero ¡Pellízcame! opera a su manera: mientras que Mundo cruel nos colocaba frente a un espejo que nos conducía a cuestionarnos, este libro nos pone en un estado de permanente asombro. Derriba las certezas, nos pone a ver el mundo con nuevos ojos que nos devuelven una realidad transformada, de límites difusos, cuestionada por la ilusión, la percepción, la magia, la fantasía, el sueño, el juego. Lo que es y lo que no es. Lo que parece. Lo que quién sabe. La libertad es uno de sus principios rectores: no hay orden; se puede empezar a leer por cualquier lado, ir y volver, quedarse con una imagen particularmente hipnótica. En todo caso, de ¡Pellízcame!, como suele ocurrir con las cosas buenas de esta vida, se sale transformado, lleno de preguntas, inquieto, quizá incluso perturbado. Y se llega a una conclusión inequívoca: Duthie y Martagón lo hicieron de nuevo.

¡Pellízcame!
¡Pellízcame!

Es hoy

Hace algo más de dos años, Ludosóficos se instaló en Montevideo con un propósito firme: favorecer espacios que ofrezcan a los más chicos la posibilidad de filosofar, de reflexionar acerca del mundo en el que viven, acerca de las cuestiones que los inquietan y de esos viejos temas que han sido objeto del cuestionamiento del ser humano desde siempre: la verdad, el amor, la realidad, los sentidos, la violencia, la justicia, y un largo etcétera. Surgía, en aquel momento, fruto de la feliz confluencia de la experiencia de Vera Navrátil como tallerista de teatro en escuelas públicas montevideanas y del hallazgo, en una librería catalana, de los libros de filosofía visual para niños de Ellen Duthie y Daniela Martagón que integran la colección Wonder Ponder (ver “Mundo de encuentros” en la diaria del 27/1/2017 y “Con Ellen Duthie, alma máter del proyecto de filosofía con niños Wonder Power”, en la diaria del 08/5/2017).

Lo que en enero de 2017 surgía como quimera fue consolidándose a medida que tomó camino, y hoy ofrece diversas actividades (taller de drama, cine-foro, etcétera) orientadas siempre a provocar la reflexión, a generar preguntas más que respuestas, a sembrar la semillita de la duda y de la argumentación. En estos dos años y poco no cambió el espíritu inicial, tampoco el vínculo y la confianza con esos libros potentes, atrevidos y abrecabezas de la dupla Duthie-Martagón.

Así, hoy a las 16.00, en Espacio Ludosófico (Maldonado 1760) presentarán ¡Pellízcame!, acompañado con una merienda con la que recibirán a “todo aquel curioso que se anime a adentrarse en el espacio subterráneo de Ludosóficos”, anuncia Navrátil, coordinadora del proyecto, quien estará acompañada por la escritora experta en literatura infantil y juvenil Virginia Mórtola y por la escritora Mariana Olivera. También habrá una “presentación espacial” de la autora Ellen Duthie. La invitación es a jugar, preguntar y conversar, y es con entrada libre.

¡Pellízcame!, de Ellen Duthie y Daniela Martagón. Ediciones Iamiqué, Buenos Aires, 2019 (1ª edición: Wonder Ponder, Madrid, 2018). 36 páginas. Se puede adquirir por medio de las páginas de Facebook e Instagram de Ludosóficos. $ 550.