Soledad Platero - la diaria:

Lo justo, lo oportuno y lo pertinente

Las reformas constitucionales no son malas ni buenas de por sí y no deberían desconsiderarse sólo por razones de oportunidad política (de oportunismo, es tentador decir). Sin embargo, como casi todas las cosas, también estas reformas deberían pasar el filtro de la pertinencia.

Cadé o horizonte?

Estuve en Brasil en estos días. No me tocó permanecer en ninguna ciudad grande, de esas en las que hay manifestaciones a favor o en contra del gobierno, pero atravesé unas cuantas ciudades chicas (si bien palabras como “ciudad” o “chica” ameritarían, para el caso de Brasil, todo un ensayo sobre urbanismo y sociedad) y pasé algunos días en destinos balnearios. Y fue precisamente en esos lugares, en las playas más concurridas de los balnearios más “internacionales”, que asistí a un fenómeno aterrador, entre obsceno y penoso: la construcción de algo que ocupa el lugar que debería ocupar una subjetividad, pero que es, notoriamente, otra cosa.

De despedida

Soledad Platero, defensora electa por los lectores de la diaria deja su puesto antes de culminar el período. En esta columna explica los motivos y rescata lo que significó el intercambio con lectores y periodistas en un país donde la defensoría de lectores es una figura nueva. En otra columna Marcelo Pereira valora el trabajo de Platero y el recurso de la defensoría. La comunicación continúa, mientras se gesta el proceso de la nueva elección.

Un mes que pasó volando

Esta columna debió haber salido hace algunos días, pero la entregué con cierto retraso. Me disculpo por eso. Sin embargo, aunque la nota se haya demorado, el intercambio con los lectores fue constante, como suele ser, y el problema que se presenta ahora es que debo referirme a cosas que pasaron, por ejemplo, en los primeros días de junio y que tal vez no estén tan frescas en la memoria de todos.

Aclaraciones

Soledad Platero, defensora de los lectores de la diaria, reitera en esta columna las competencias de su función, luego de recibir sucesivos planteos de situaciones personales que no tienen que ver con lo periodístico, o problemas que no son claramente formulados. Además, retoma el tema del humor y sus diferentes lecturas a partir de la crítica de un lector y sobrevuela el tratamiento de la cuestión de Amodio Pérez.

El malentendido democrático

Luego de la columna en la que hablé de los asuntos que podían herir la sensibilidad de algunos lectores, así como de las prerrogativas que las distintas secciones de un diario tienen para manejar con más o menos libertad la ironía o la irreverencia, algunos lectores me escribieron para manifestar su acuerdo o sus discrepancias. Me interesan los últimos, porque me hicieron recordar algo que siempre me rechinaba de la publicidad que la diaria tenía en televisión, y que decía algo así como que hay diarios que “eligen arrodillarse sólo frente a sus lectores”.

Permisos y profanaciones

En las últimas semanas llegaron a la defensora del lector mensajes de diversos lectores que hacían notar su disgusto con viñetas aparecidas en las páginas de humor y con la tapa del 12 de febrero: una foto que mostraba cómo un rayo caía sobre la basílica de San Pedro momentos antes de que Benedicto XVI anunciara su renuncia, con el titular “Bajó la papa”.