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Pueblo chico

Realidad virtual

Corazón de arroz

Latido de vereda

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Paro de mujeres

Al hueso

Seguir peleando

Perfidia del optimismo

Gregorio Álvarez. • foto: sandro pereyra (archivo, setiembre de 2006

Su idea de Patria

Yo al Goyo lo vi en persona, una vez. Apareció en una feria de vaya a saber qué, en una ciudad de Canelones que ahora no recuerdo si era Pando o Las Piedras, acompañado de todo un revuelo de escoltas de milico y de paisano, desparramando sonrisas y ofreciendo la mano a quien quisiera estrechársela, en una de esas rondas de pueblo que se mandan a veces los gobernantes, no importa si llegaron al gobierno por decisión popular o como él, por arrebato. Lo vi venir y me escondí entre unos percheros, simulando que miraba la ropa, y me aterrorizó ver que había gente dispuesta a saludarlo, gente feliz de tocarle la mano a un tipo que salía en la tele, gente que nunca en su vida se había preguntado, probablemente, por qué el presidente era ese viejo de uniforme militar que nadie había votado.

Como decíamos ayer