Seguimos igual

Tabaré Vázquez designó ministros y otros cargos de su gabinete. Para quienes esperaban que los ministerios se designaran con criterios técnicos (sea lo que sea que eso signifique) y no de cuotificación sectorial, el escenario es ambiguo (si el criterio fuera este último, difícilmente habría presencia de la 7373 y no de la 711 o de los grupos que apoyaron a Constanza Moreira). En cualquier caso, lo que queda claro es que para el presidente electo la lealtad paga, y que el que viene es un gobierno de Vázquez más que uno del Frente Amplio.

Buscando el piso

Se ha dicho muchas veces desde las elecciones que la situación del Partido Colorado (PC) es delicada. Esto es evidente para cualquiera que haya visto los resultados, pero creo que todavía no se ha tomado conciencia de la magnitud de la catástrofe que sufrió el partido de Rivera y Batlle y de sus perspectivas de recuperación.

La nueva vieja política

Incluso entre los intelectuales de izquierda existe la idea de que hoy la política es el marketing, las encuestas, los spots, la imagen de los candidatos, la “nueva política”. Para algunos eso es algo bueno. Para otros, una catástrofe. Pero el hecho de que tantos lo hayan creído habla de la capacidad de producción ideológica de ciertos sectores económicos.

Hacer política

A raíz del sostenido aumento de la cantidad de delitos como el hurto o la rapiña, los uruguayos sienten que viven en un país inseguro. Más allá de las discusiones bizantinas sobre cuál es la relación entre el delito y la sensación, hace poco más de un año las encuestas señalaban que dos tercios de los votantes se inclinaban por votar a favor de la propuesta de reforma constitucional, y se llegó a discutir si luchar contra eso valía la pena.

Cómo leer las encuestas

Si bien es exagerado el show que se hace alrededor de las encuestas (cuando se cree con fe religiosa y también al pegarle a quienes “le erran”), y así se opaca la cobertura de asuntos más importantes, es posible darle a las encuestas electorales un uso útil.

Eligen los estudiantes

Es problemático que se haya boicoteado y luego no se acate el mandato emanado de este plebiscito organizado por la Federación de Estudiantes Universitarios Uruguayos para elegir a qué candidato a rector de la Universidad de la República apoyarán. En particular cuando la razón para hacerlo es una objeción procedimental que no hace al centro de la cuestión, ya que era imposible que en la convención hubiera mayorías especiales y que, por lo tanto, se evitara el plebiscito.

Se debate sobre el debate

Al hacer la ronda diaria de portales e informativos para estar mínimamente informados de las idas y venidas de esta aburrida campaña electoral, lectores y televidentes nos encontramos con que hay un solo tema de campaña que se mantiene a través de todos los ciclos noticiosos. No es el sistema de cuidados, ni el presupuesto de la educación, ni la continuidad o no de los programas sociales. Tampoco es la megaminería ni Gaza ni Cristina. El tema de esta campaña es el debate: la posibilidad de que se produzcan debates televisivos entre los candidatos a presidente.

El nuevo escenario

Los mismos partidos, los mismos líderes, los mismos sectores, hasta los mismos porcentajes. El casi congelamiento del mapa de la política partidaria en el Uruguay de la última década hace pensar en una sociedad estable, quieta, idéntica a sí misma. Sin embargo, esto no se podría alejar más de la realidad. Los cambios que se dieron durante esta década en la sociedad uruguaya y en el tipo de conflictos que la atraviesan son de una magnitud enorme y sorprendente.

El futuro de la izquierda

Los líderes del Frente Amplio son Tabaré Vázquez, José Mujica y Danilo Astori, en ese orden. Pero es de esperar que las elecciones de este año sean las últimas en las que estas tres figuras compitan como candidatos y actúen como líderes. Por más que se haya querido retrasar el momento de la tan mentada “renovación” del FA, hoy es sencillamente inevitable. Las listas tendrán nuevas caras visibles y cabe prever que se den realineamientos sectoriales importantes. ¿Qué será del astorismo sin Astori, del mujiquismo sin Mujica y del vazquismo (quizás el más misterioso de los tres) sin Vázquez?

¿Cómo sería un gobierno del FA sin mayorías parlamentarias?

Como vimos la semana pasada, el escenario en el que el Frente Amplio (FA) no conserva sus mayorías parlamentarias no es necesariamente el más probable. Sin embargo, es el más novedoso y más interesante. En ese marco, es verosímil pensar un escenario en el que un eventual gobierno del FA sin mayorías busque para cada caso legisladores no frenteamplistas que le permitan aprobar los proyectos que necesite.

¿“Corre peligro” la mayoría parlamentaria?

Se ha instalado en el sentido común del mundillo político uruguayo que si el Frente Amplio triunfa en las elecciones de 2014, probablemente lo hará sin obtener mayorías parlamentarias. Si bien los encuestadores no arriesgan predicciones claras, anuncian de manera ominosa que las mayorías “corren peligro”. La argumentación de esta opinión suele ser una simple cuenta; el razonamiento no es del todo infundado, pero tiene un defecto fundamental.

Se acaba la modorra

En todos los momentos de la última década fue cierto lo siguiente: el partido más grande es el FA, luchando por llegar al 50% que le permitiría ganar en primera vuelta y dominado por tres sectores grandes, con sus respectivos líderes. El segundo partido más grande es el Partido Nacional, que aspira a llevar al FA a una segunda vuelta, y está en disputa entre Jorge Larrañaga y la familia Lacalle. Y el tercer partido es el Partido Colorado, pequeño pero resiliente, dominado por Pedro Bordaberry y con pequeñas minorías algo menos derechistas. Este breve repaso parece trivial y obvio, y en parte lo es porque en Uruguay todo el mundo sabe que las cosas son así. Y sin embargo, es necesario que cambien.
Luis Tapia.

En contradicción

Luis Tapia, licenciado en Filosofía y doctor en Ciencia Política, impartió el curso “Democracia, actores sociales y partidos políticos en Bolivia contemporánea” para la maestría en Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República. Cuando se acerca el año electoral en Bolivia, la diaria lo entrevistó acerca de la actualidad de la política y de los movimientos sociales en su país, en un contexto de conflictos y contradicciones entre el gobierno de Evo Morales y las organizaciones sindicales y campesinas.

Parece obvio

El diputado frenteamplista Darío Pérez pidió tiempo para decidir si vota o no el proyecto de ley que regularía la producción y la venta de marihuana. La razón: que “la marihuana es una bosta”. Es difícil responder a planteos como éste, pero lo cierto es que los defensores de la legalización tienen lista una serie de argumentos para desplegar: un tercio de los presos en Uruguay están allí innecesariamente por delitos relacionados con las drogas, es falso que el consumo de la marihuana lleva al consumo de otras drogas más “pesadas”, la marihuana es una droga relativamente benévola e incluso si no fuera así, el artículo 10 de la Constitución habilita a los drogones a hacerse daño si no joden a nadie.