Diego Martini - la diaria:
Santiago Urrutia. Foto: Federico Gutiérrez

Sueños veloces

Desde muy temprano, las ruedas formaron parte de la vida de Santiago Urrutia. El pibe que nació en Colonia, a mitad de camino entre Miguelete y Ombúes de Lavalle, lleva la pasión por los motores en la sangre, y eso lo llevó a triunfar a los 19 años. A los siete años ya sabía manejar, y desde los cinco compitió en Karting con rivales mucho mayores que él. A pesar de ser el mejor piloto uruguayo, no le gusta manejar en la calle porque se aburre, y prefiere dormir o mirar el celular, aunque reconoce que es medio “pesado” cuando es copiloto.
Esteban Batista. Foto: Lajos-Eric Balogh, AFP (archivo, octubre de 2014)

El pibe que soñaba con ser futbolista

Esteban Batista recorrió el mundo gracias al básquetbol, es el único uruguayo que jugó en la NBA y ahora, a los 32 años, luego de salir campeón en Italia con Olimpia Milano y de la buena actuación de la celeste en el Sudamericano de Venezuela, se hizo un tiempo para conversar con la diaria.
Sede de Boston River. Foto: Federico Gutiérrez

Camino al andar

La calle no daba para más. Los pibes del barrio querían competir y jugar en serio. Los más grandes, engreídos y pillados, no les daban importancia. Entre varios, bajo una de las pocas bombitas de luz que había en el frente de la casa de un vecino que trabajaba en UTE -en la esquina de Juan José Quesada y Juan Cruz Varela-, se fundó Boston River el 20 de febrero de 1939. Esa única luz encendida en la calle fue el factor social que unió a esos chiquilines que se morían por jugar al fútbol en el barrio Bolívar. Había grupo, pero faltaba el nombre.
Alfonsina Maldonado. Foto: Federico Gutiérrez

Un sueño

Las barreras hacia lo extraordinario superan la realidad. La historia de Alfonsina Maldonado, signada por una tragedia pero cargada de sueños, emociones y añoranzas, es un típico ejemplo. Las piedras gigantes que tuvo que esquivar a cada rato y los numerosos tropezones que no pudieron detener su camino marcaron la esencia de su vida y la llevarán a cumplir un sueño de siete minutos, a los 31 años, en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro 2016.
Jugadores de Rampla Juniors festejan el gol a Huracán de Paso de la Arena, ayer, en el estadio Olímpico. / foto: federico gutiérrez

Los mismos de siempre

No fue un mediodía cualquiera en la bahía de Montevideo. La noche del viernes debe de haber sido muy larga para todos los picapiedras. La noticia de la victoria de Boston River sobre Cerro en Melo confirmó el retorno del viejo Rampla Juniors al círculo de privilegio tras un año en la Segunda División Profesional. Ayer los rojiverdes le ganaron 1-0 a Huracán del Paso de la Arena.
Luciano Parodi. Foto: Federico Gutiérrez

La humildad de los grandes

Hace una semana, Hebraica y Macabi se consagró campeón de la Liga Uruguaya de Básquetbol (LUB) al vencer a Defensor Sporting en la definición. La gran figura del elenco macabeo, por su condición táctico-técnica, su talento y su madurez, fue el sanducero Luciano Parodi, que con sólo 22 años fue nombrado mejor jugador del torneo.
Leandro Sosa (c) festeja el primer gol de Danubio a Liverpool, ayer, en Belvedere. Foto: Pablo Vignali

Le tiran Ramos

Fue la tarde esperada y también la menos pensada. El hincha danubiano se entusiasmó en la semana cuando sus directivos confirmaron a Leonardo Ramos, el último director técnico campeón uruguayo con el club (2013-2014), para asumir la conducción en este mal presente del equipo de la Curva de Maroñas. Pero ni el más fanático imaginó que el retorno iba a ser tan agradable y que la iba a pasar tan bien en la fría tarde dominical de Belvedere.
Kevin Dawson (i) y Germán Ferreira, de Plaza Colonia (d), y Hugo Silveira, de Cerro (c), ayer, en el Tróccoli. Foto: Pablo Vignali

Yo y mi otro yo

Cuando ya pasaron las ocho primeras fechas del Clausura, Plaza Colonia sigue siendo el líder absoluto y tiene serias aspiraciones de clasificarse por primera vez en su historia a una copa internacional. Por si fuera poco, está muy cerca de escaparle al descenso, el primer objetivo planteado por el equipo desde su regreso al círculo de privilegio.
Angelo Gabrieli, de Fénix, y Gonzalo Freitas, de Liverpool, ayer, en Belvedere. Foto: Iván Franco

Casi casi

En Belvedere, Liverpool y Fénix igualaron a 1. El equipo del artiguense Mario Saralegui se paró más firme en el complemento y afinó detalles en la línea final. El gol vino casi enseguida, con un precioso centro de Jonathan Sandoval y una definición exquisita del Gustavo Aprile de cabeza. Maxi Pérez, mediante la ejecución de un tiro penal, le dio el empate al conjunto de Capurro.
Maximiliano Rodríguez festeja el gol de Peñarol, el sábado, en el estadio Centenario. Foto: Santiago Mazzarovich

Mejor que ayer

El Peñarol ganó 1-0 a Racing y eso es lo más importante para los dirigidos por Jorge da Silva. El equipo rompió una mala racha de cinco encuentros sin conocer la victoria y al menos se quedó con la esperanza de cuidar su primer puesto en la tabla anual para llegar con ventaja a las finales del Uruguayo. Pero no fue fácil, y se sufrió.

Sin querer queriendo

La de ayer no fue la tarde de ninguno de los dos en Jardines del Hipódromo. Puede haber caras largas en el fusionado porque se le escapó la victoria en la hora, y algo de satisfacción en Danubio por el mérito de batallar e igualar un partido que parecía perdido. Como sea, el buen fútbol casi no apareció.
Richard Porta festeja el gol de Cerro a Danubio, ayer, en el estadio José Nasazzi. Foto: federico Gutiérrez

Sufrir para gozar

El duelo de ayer entre cerrenses y danubianos en el irregular césped del estadio José Nasazzi fue uno de esos típicos partidos en los que a ninguno de los dos les sale lo planificado durante la semana. Lo bueno para Cerro fue haberse llevado tres enormes puntos, a pesar de tener varios lesionados (Gonzalo Ramos, Richard Pellejero y Felipe Klein), que lo mantienen a tiro en su aspiración por ir por tercera vez a un torneo internacional.