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Los mismos de siempre

No fue un mediodía cualquiera en la bahía de Montevideo. La noche del viernes debe de haber sido muy larga para todos los picapiedras. La noticia de la victoria de Boston River sobre Cerro en Melo confirmó el retorno del viejo Rampla Juniors al círculo de privilegio tras un año en la Segunda División Profesional. Ayer los rojiverdes le ganaron 1-0 a Huracán del Paso de la Arena.

La humildad de los grandes

Hace una semana, Hebraica y Macabi se consagró campeón de la Liga Uruguaya de Básquetbol (LUB) al vencer a Defensor Sporting en la definición. La gran figura del elenco macabeo, por su condición táctico-técnica, su talento y su madurez, fue el sanducero Luciano Parodi, que con sólo 22 años fue nombrado mejor jugador del torneo.

Le tiran Ramos

Fue la tarde esperada y también la menos pensada. El hincha danubiano se entusiasmó en la semana cuando sus directivos confirmaron a Leonardo Ramos, el último director técnico campeón uruguayo con el club (2013-2014), para asumir la conducción en este mal presente del equipo de la Curva de Maroñas. Pero ni el más fanático imaginó que el retorno iba a ser tan agradable y que la iba a pasar tan bien en la fría tarde dominical de Belvedere.

Yo y mi otro yo

Cuando ya pasaron las ocho primeras fechas del Clausura, Plaza Colonia sigue siendo el líder absoluto y tiene serias aspiraciones de clasificarse por primera vez en su historia a una copa internacional. Por si fuera poco, está muy cerca de escaparle al descenso, el primer objetivo planteado por el equipo desde su regreso al círculo de privilegio.

Casi casi

En Belvedere, Liverpool y Fénix igualaron a 1. El equipo del artiguense Mario Saralegui se paró más firme en el complemento y afinó detalles en la línea final. El gol vino casi enseguida, con un precioso centro de Jonathan Sandoval y una definición exquisita del Gustavo Aprile de cabeza. Maxi Pérez, mediante la ejecución de un tiro penal, le dio el empate al conjunto de Capurro.

Mejor que ayer

El Peñarol ganó 1-0 a Racing y eso es lo más importante para los dirigidos por Jorge da Silva. El equipo rompió una mala racha de cinco encuentros sin conocer la victoria y al menos se quedó con la esperanza de cuidar su primer puesto en la tabla anual para llegar con ventaja a las finales del Uruguayo. Pero no fue fácil, y se sufrió.

Sin querer queriendo

La de ayer no fue la tarde de ninguno de los dos en Jardines del Hipódromo. Puede haber caras largas en el fusionado porque se le escapó la victoria en la hora, y algo de satisfacción en Danubio por el mérito de batallar e igualar un partido que parecía perdido. Como sea, el buen fútbol casi no apareció.

Sufrir para gozar

El duelo de ayer entre cerrenses y danubianos en el irregular césped del estadio José Nasazzi fue uno de esos típicos partidos en los que a ninguno de los dos les sale lo planificado durante la semana. Lo bueno para Cerro fue haberse llevado tres enormes puntos, a pesar de tener varios lesionados (Gonzalo Ramos, Richard Pellejero y Felipe Klein), que lo mantienen a tiro en su aspiración por ir por tercera vez a un torneo internacional.

El niño maravilla

La pelota gira y no para de rebotar. Carlitos la empuja y corre por doquier para hacerse con ella. Todo el barrio la busca y la cuida como oro cada vez que la tiene. No hay nada que valga, ni la amistad; en ese instante, el fútbol es sagrado. Por las calles de Bella Italia la pelota se mueve y Grosmüller la sigue hasta recalar en El Ombú, el club de baby fútbol del barrio. Allí cumple todas las etapas, las escalas y da el paso de gloria hacia el Danubio Fútbol Club, por un convenio entre instituciones.
La pelota gira y no para de rebotar. Carlitos la empuja y corre por doquier para hacerse con ella. Todo el barrio la busca y la cuida como oro cada vez que la tiene. No hay nada que valga, ni la amistad; en ese instante, el fútbol es sagrado. Por las calles de Bella Italia la pelota se mueve y Grosmüller la sigue hasta recalar en El Ombú, el club de baby fútbol del barrio. Allí cumple todas las etapas, las escalas y da el paso de gloria hacia el Danubio Fútbol Club, por un convenio entre instituciones. Sin dudas que el camino es largo, pero estar cerca de casa, con los amigos y con muchos pares que luchan por lo mismo, es una ventaja.

Con estilo propio

De Fray Bentos a la vida, del interior a la gran ciudad, del campito al piso flotante. El Pelado Sebastián Vázquez es un sacrificado, un empedernido, un deportista nato. Su sentido del humor, su hiperactividad (se formó en cocina y carpintería), su experiencia y su pasión lo hacen referente de Goes, la sorpresa de la Liga Uruguaya de Básquetbol 2015-2016.
De Fray Bentos a la vida, del interior a la gran ciudad, del campito al piso flotante. El Pelado Vázquez es un sacrificado, un empedernido, un deportista nato. Corrió por la pista de atletismo, nadó en la piscina más larga, pateó la pelota más chica y encestó la más grande, la que lo enamoró. En el barrio Mato Grosso, como el mayor de tres hermanos, su vida transcurrió tranquila entre el estudio y el deporte. Fue el primer hijo de un padre que trabajaba todo el día y una madre que cuidaba al resto. Fue el mimado, el que aprendió las enseñanzas para luego transmitirlas. Hoy es el que se desespera por volver al pago cuando puede. Su sentido del humor, su hiperactividad (se formó en cocina y carpintería), su experiencia y su pasión lo hacen referente de Goes, la sorpresa de la Liga Uruguaya de Básquetbol 2015-2016.

A mano

Pablo Bengoechea no le encuentra la vuelta. Hace todo, hasta lo imposible, pero su equipo sigue sin definir y sin convencer. No juega bien, no entusiasma, no tiene química con los hinchas y no gana desde hace tres fechas. Tras todas las oportunidades, después de perder 14 unidades en el torneo y venir de atrás, Peñarol sigue líder -aunque no parezca- y con las chances intactas de ser campeón. Será (o no), pero quedará la sensación de que fue el dominador absoluto del Apertura. Tiene todo, pero lo sigue desaprovechando.
Pablo Bengoechea no le encuentra la vuelta. Hace todo, hasta lo imposible, pero su equipo sigue sin definir y sin convencer. No juega bien, no entusiasma, no tiene química con los hinchas y no gana desde hace tres fechas. Tras todas las oportunidades, después de perder 14 unidades en el torneo y venir de atrás, Peñarol sigue líder -aunque no parezca- y con las chances intactas de ser campeón. Será (o no), pero quedará la sensación de que fue el dominador absoluto del Apertura. Tiene todo, pero lo sigue desaprovechando.