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España sigue entrampada en el debate sobre normas contra la “piratería” que datan de los 80

Como es bastante sabido, en las últimas décadas el desarrollo de internet, de las conexiones de banda ancha y de archivos en formatos como el mp3 cambiaron radicalmente la forma en que se consume música, y determinaron una profunda crisis del antiguo mercado de venta de fonogramas, debido a intercambios masivos en la red que no implican pagos por parte de los usuarios. En la actualidad, y sin que todavía esté claro cómo va a terminar la historia, los servicios legales que ofrecen música mediante streaming predominan en el terreno del consumo pago, y las cuestiones más espinosas tienen que ver con otras formas de acceder a canciones o discos mediante internet sin pagar, con las eventuales alternativas al papel que desempeñaban las discográficas en el pasado, y en general con el tema de la remuneración de los artistas.

Alrededor de Dylan (sin tocarlo)

“Todo el mundo sabe a esta altura que hay una millonada de libros sobre mí, ya editados o por editarse en el futuro cercano. Por lo tanto, estoy alentando a cualquiera que me haya conocido, escuchado o simplemente visto a participar en la acción y garabatear su propio libro. Nunca se sabe, alguno de ellos podría ser un gran libro”. La cita es de Bob Dylan y fue publicada por él, en su sitio web, poco antes de cumplir 70 años, en un estilo de crítica directa que a esa altura parecía ser ya cosa del pasado lejano.