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Bruno Fornaroli, de Danubio, y Mathías Cardaccio, de Defensor Sporting. Foto: Agustín Fernández (archivo, enero de 2015)

Divide y rezarás

A ritmo de autitos chocadores y entre chispas, Defensor Sporting y Danubio hamacaron una soñada tardecita sabatina a orillas de la Ramírez e igualaron a uno. La importancia del partido fue la madre de la intensidad y la abuela de la imprecisión en los últimos metros que pautó el segundo tiempo, que al final dejó una decena de calambres y de miradas al piso. El esfuerzo no alcanzó para ganar. El empate le cayó mejor a Danubio, que abrió la cuenta con un gol dudoso, bancó un rato con diez jugadores y alcanzó la punta al menos hasta el clásico de ayer, en el que le ofrendó su mejor oración a la suerte de Nacional.

Con los mismos colores

Wanderers volvió a ganar por el Clausura con un 4-1 ante un acalorado Cerro. Encontró un penal dudoso y rápido, fue efectivo en el primer tiempo, inteligente para rearmarse en el segundo y letal al final. Metió unos puntitos en el colchón de la permanencia del año venidero, que arrancará con los bohemios abajo.

Einstein nació en Tacuarembó

Teoría de la relatividad en versión futbolera: el último por demolición en el descenso, Tacuarembó, fue a la casa del hasta ayer puntero del Clausura, Danubio, y le ganó 1-0. Tacuarembó fue más peligroso: con tres llegadas al área convirtió un gol, mientras Danubio no remató con riesgo ni una sola vez.
Iván Alonso, de Nacional, y Darwin Torres, de Racing, el sábado en el Parque Viera. •Foto: Mauricio Kühne

Juez y aparte

Tras ganar el sábado en el Viera 4-2 frente a Racing, Nacional consiguió la primera racha de dos victorias corridas en un torneo del que no se bajó. También consolidó un liderazgo de la Anual que ya parece definitivo. Reapareció la contundencia del Apertura. Sigue en el debe el funcionamiento de una defensa a la que un meritorio Racing supo complicar.
Adrián Balboa, de Danubio, festeja su gol ante Cerro, ayer, en Jardines del Hipódromo. Foto: Pablo Vignali

El muchachito de la película

Con la tarde crecidita y el partido empatado, Ramos miró al banco y llamó a Balboa, que no podía tener otro apodo que "Rocky" y pegó con mano de piedra ni bien encontró espacio para filtrarse entre los zagueros albicelestes. Trabajando el partido y con justicia, Danubio le ganó a Cerro 1-0 en Jardines y quedó solo en el primer lugar que desde la semana pasada compartía con Peñarol.
Iván Alonso, Carlos de Pena y Gastón Pereiro, ayer, en el Parque Central. Foto: Federico Gutiérrez

34 minutos y nada más

Los goles se amontonaron al comienzo. El 3-1 resultante del último de los dos tantos anotados por Alonso se instaló en La Blanqueada cuando todavía quedaban nueve minutos para cerrar el primer tiempo. En adelante, Nacional alternó el juego por las bandas con cierta displicencia ante un Rampla Juniors tan comprometido como descremado.
Sebastián Píriz, de Peñarol, festeja su gol ante El Tanque Sisley, el sábado, en el estadio centenario. Foto: Javier Calvelo

Saturday night live

Con recursos limitados y un puñadito de hinchas soplando desde la América, El Tanque Sisley empujó a Peñarol contra el arco de la Colombes con tal de llevarse un empate que hubiera sido hazañoso. El chico rascaba el bolsillo y se tiraba arriba. El grande y líder miraba el reloj y sufría. Terminó 2-1 y con suspiro de alivio.
Leandro Rodríguez y Michael Santos, de River Plate, festejan el gol a Rentistas, ayer, en el Parque Saroldi. Foto: Sandro Pereyra

Lea desde arriba

La tabla empieza con River Plate, acompañante de los también líderes provisorios Danubio y Peñarol. Que el estatus les dure a los tres depende de la suerte que corra Atenas cuando juegue su partido pendiente con Rampla Juniors. Pero esa incertidumbre no opaca las certezas que se desprenden de la marcha de los de Guillermo Almada tras el 1-0 de ayer: evolución fecha a fecha, para redondear cuatro etapas de invicto y coleccionar tres victorias seguidas.

Colección primavera-verano

Para muchos de quienes ejercemos el periodismo en espacios deportivos, en noviembre comenzó a gestarse la fea sensación de la desprotección que recae sobre los colegas que intentan ejercer la profesión con la mayor independencia posible. Por detrás de los lugares comunes, en instituciones como el Círculo de Periodistas Deportivos del Uruguay priman criterios corporativistas y concesiones ante el poder de lobby de ciertos actores que representan intereses empresariales y tienen un largo prontuario de presiones y peseteos.
Gastón Pereiro y Sebastián Fernández, el sábado en el Parque Central.
Foto: Pablo Vignali

No descansaré

Cuando Viega embocó el arco de Munúa con precisión de billarista apenas 14 minutos después del comienzo del partido disputado en el Parque Central, a muchos nos ganó la cabeza la idea del flamante campeón que se deja estar tras la consagración. Pero a Nacional no lo paró ni la resaca. Al ratito, llegaron dos tantos del goleador Alonso y las buenas ideas de Juventud no alcanzaron para evitar un marcador final de 4-1 que estiró a 11 la racha de victorias tricolores consecutivas.

¿Y por casa cómo andamos?

Pedro Abuchalja cuestionó el proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, en su carácter de presidente de Andebu, por considerarlo una amenaza a la libertad de expresión propia de “regímenes autoritarios”. Menos de dos semanas después se supo que su hijo homónimo, que desempeña un cargo en la estructura gerencial de Tenfield, exigió que el Canal 4 despidiera al periodista Mario Bardanca y que cortara su vínculo comercial con Fox Sports a cambio de cederle los goles del fútbol local.
Álvaro Recoba tras su gol a Peñarol, ayer, en el estadio Centenario. / Foto: Nicolás Celaya

A mi manera

No se olvida más. Ni por los que lo gozaron ni por los que lo sufrieron. El clásico de ayer será clásico en los recuerdos y saltará por los mostradores del país tantas veces como hagan memoria los futuros viejos futboleros. Entonces, como pasa con las anécdotas de los pescadores, en cada cuento los hinchas de Nacional le agregarán metros a la distancia que separó el punto desde el que Recoba remató el tiro libre ganador cuando ya corría el quinto minuto de los descuentos y alguien algún día dirá que pateó desde el Clínicas.