Francisco Álvez Francese - la diaria:

Un maléfico encanto

El 28 de julio de 1914 el Imperio austrohúngaro declaró la guerra al reino de Serbia. Comenzaba así la Primera Guerra Mundial. Unos días antes (el 6 de ese mes) había muerto, asesinada, Delmira Agustini en la habitación donde vivía su ex esposo, amante y matador, el suicida Enrique Job Reyes. Como documentan Barrán y Nahum (y cita Pablo Armand Ugón), el espacio que dedicó la prensa al homicidio superó al dedicado al comienzo de la guerra. El crimen de Delmira Agustini se desarrolla, de algún modo, en torno a ese dato.

Los restos del naufragio

Cuando en 2013 Pierre Lemaitre ganó el prestigioso premio Goncourt por su novela "Nos vemos allá arriba", ya había escrito su gran obra. Y no era la premiada. Ahora, gracias a aquélla, están llegando las traducciones de sus primeras y grandes ficciones.

La otra Buenos Aires

Si pensamos que los cuentos reunidos en "Dublín al sur", el libro del argentino Isidoro Blaisten de 1980 que el año pasado editó Banda Oriental, ya habían sido publicados con anterioridad , resulta llamativa la unidad que conforma el volumen. Los cuentos, todos bastante cortos, resuenan entre ellos mediante el uso de frases hechas, de temas, de personajes y situaciones que se repiten y toman un sentido nuevo.

La recompensa

La novela negra nórdica es ya un género en sí mismo. Oscurísima y cruda, el componente moral es uno de sus puntos fuertes. El noruego Jo Nesbø es uno de los escritores que se han consolidado en estos años con mayor fuerza. "El leopardo" sigue en la serie a "El muñeco de nieve", pero, si bien las referencias a esa aventura son constantes, se sostiene por sí mismo, sin que sintamos la necesidad de recurrir a la otra novela. Porque, sin ser una obra maestra del género, "El leopardo" está inteligentemente construida y logra con creces lo que se propone: aterrar. Es un libro que nos exige -por su extensión- abandonarlo, pero que no se deja abandonar. Se lee con fascinación y en un estado de suspenso constante.

El cuerpo de Chile

Pedro Lemebel se situó, desde el cuento inicial, en el margen. Homosexual, performer, comunista, se rodeó siempre de los desclasados. Se autodefinió como “pobre y maricón” y desde ese lugar actuó toda su vida, desde la inconformidad y la utopía. Su apropiación de la cultura popular chilena, de la cultura de masas, su lectura de la tradición literaria homosexual latinoamericana, su exploración del mundo underground de Santiago, su estudio de los postulados del pos estructuralismo francés; todo confluyó para crear una obra artística muy elaborada que tiene como finalidad última, desde la referencialidad y la autoconsciencia, la máxima libertad.

El muro de agua

"Nieve en La Habana". Con ese título ganó el Primer Premio de Novela de la editorial Bruguera en 2006 la obra que ahora se llama "Todos se van" y que en 2014 editó Anagrama. La novela, que tiene forma de diario íntimo, nace de esa imagen oximorónica: Nieve, su protagonista y narradora, vive en una inadecuación que comienza por su nombre. En la tropical Cuba castrista y entre los años 1978 y 1990 se desarrolla el recorrido de una niña que crece en una sociedad tan contradictoria como ella.

El culpable

Emmanuel Carrère, que nació en París en 1957, comenzó su carrera de escritor con la publicación de un ensayo sobre el director de cine alemán Werner Herzog, en 1982. A partir de ese momento ha creado una obra diversa y de gran nivel, que le valió prontamente el reconocimiento internacional. "La Moustache" ("El bigote"), de 1986, es su tercera novela y recién en 2014 tuvo su traducción al castellano, perpetrada por Esther Benítez.

Algo aún perfecto

La obra de Circe Maia (que abarca diez libros de poemas, en verso y en prosa, uno de ensayos y una novela, Viaje a Salto) es variada, pero una. Entre sus libros se da, como dentro de los poemas, una conversación, un diálogo. "Dualidades" exige que el diálogo se haga, la referencia es explícita. No sólo vuelven los motivos tan cercanos a la poeta (los cuadros de Klee, las parábolas de Kafka, los paisajes de Caraguatá), sino que abre el libro un epígrafe. Este hecho (comenzar un libro con una cita) es común en muchos poetas, no así en Maia.

El que ve en la sombra

"Las sombras errantes", de Pascal Quignard, no es una novela, ni un volumen de cuentos, ni de poemas en prosa, ni un libro de memorias, ni un diario, ni un ensayo o un conjunto de aforismos. Es todo eso y, a la vez, nada de eso. “La fragmentación es el alma del arte”, sostiene Quignard, y si algo es este libro, es un libro de fragmentos. No es, sin embargo, un caótico collage: es una unidad formada de fragmentos que se sostienen recíprocamente, que se refuerzan, se completan.

El fin sin fin

La prosa de Ramiro Sanchiz es a menudo inútilmente compleja, de larguísimas frases encadenadas, en exceso confiada en el sinónimo como síntoma de riqueza léxica, plagada de comparaciones que son a menudo asombrosas y tediosamente inesperadas. Esto, que podemos llamar “estilo” lleva a una pérdida (la temida entropía), pero una pérdida subsanada por la imaginación. En cierto punto olvidamos ese estilo, entre coloquial y de insoportable barroquismo, absorbidos por auténticos prodigios, ideas luminosas, puntos de concentración y de expansión de gran riqueza.

Contra la ficción

2014 fue un año agitado para Roberto Appratto, período en el que publicó un libro de poesía, Sin palabras; uno de teoría, La ficcionalidad en el discurso literario y en el fílmico; y, hace unos días, la novela Como si fuera poco, que presenta mañana a las 20.00 en el café Deshoras. Sobre este año tan prolífico la diaria habló con Appratto.

La insistencia de lo imposible

Eduardo Milán, poeta y ensayista uruguayo residente en México desde 1979, se encuentra por unos días en el país. Hace poco más de una semana dio una conferencia en la Facultad de Psicología de la Universidad de la República, y hoy, en el marco de la Feria Internacional del Libro, presentará su último libro, Chajá para todos. la diaria tuvo la oportunidad de hablar con una de las principales voces de la lírica local sobre vanguardia, Uruguay, la creación poética, el exilio y el futuro del arte.

Las dos aventuras

La invención de Morel, Borges, Silvina Ocampo, Sur: en esos cuatro términos se podría resumir la vida del escritor argentino Adolfo Bioy Casares. Y como los encantos del sistema decimal son irresistibles, es inevitable recordar que Bioy nació en Buenos Aires el 15 de setiembre de 1914.