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El hombre multiplicado

La tecnología de hoy permite a este hombre multiplicado llevar al “vivo” -con la adrenalina y el factible error- el trabajo que durante años se desarrolló en el estudio. Hoy en las lujosas instalaciones del teatro Solís, más precisamente en su Sala de Conferencias y Eventos, treinta sillas forman un abanico en torno a un arsenal de cables, aparatos e instrumentos de percusión varios. En cada silla hay un auricular. Al medio y entre los cables está Nico Arnicho, uno de los más renombrados percusionistas locales, presentando Súper plugged, un novedoso show de canciones para auriculares en una no tan simple cuestión de montajes para un hombre solo, que se podrá ver todos los sábados de octubre.
Gabriel Peluffo. · Foto: Javier Calvelo

Doctor en gira

Tímido y cordial, el cantante de una de las bandas de rock más populares de Uruguay -antes Buitres Después de la Una y hoy Buitres a secas-, es bajo las tablas constructor de una obstinada vida “normal” que fluctúa entre la crianza de sus hijos y la profesión que aprendió a querer con la misma pasión que el escenario -la medicina pediátrica-, actividad que desarrolla full time y que obedece a cierta carga hereditaria.
Maceo Parker.

El saxo que habla fuerte

Claudio Picerno, ayer, durante el lanzamiento del Pilsen Rock en la Intendencia de Montevideo. · Foto: Victoria Rodríguez

Ministro del rock

Es odontólogo, estudió, se recibió y ejerció hasta que su otra pasión pudo más. Igualmente se desempeña part time para no perder el pulso, pero lo que nunca pensó sucedió, y de manager o representante de artistas devino empresario en un campo en el que años atrás nadie hubiera arriesgado. Hoy, después de seis Pilsen Rock en Durazno e infinidad de producciones sobre sus hombros, Picerno es “el” nombre vinculado al rock y la masividad. El lanzamiento de lo que será la esperada edición 2010 del Pilsen Rock, -esta vez en Montevideo con una grilla de destacados artistas nacionales e internacionales -, en el Teatro de Verano y la Rural del Prado, fue la excusa para conversar con Picerno.
Jorge Nasser. · Foto: Victoria Rodríguez

Milongueando de soslayo

Jorge Nasser, ése, el que hoy vemos de sombrero de ala ancha tocando milongas, ya hace rato que arrancó su carrera, es más, ya le dio un par de vueltas a la tuerca.
Raúl González, de Guatusi. · Foto: Nicolás Celaya

¿Por el pelo de hoy cuánto gastaste?

Ser pelado no es algo que te deba poner necesariamente contento. Ahora, raparse es otra cosa. Más aun si el rock corre por tus venas o si en tu cuarto alguna vez pegaste un póster de Luca Prodan o del Indio Solari. También es cierto que la cosa se desvirtuó después y algunos “pelados” aparecieron cantando cumbias y cuartetos, hasta que la moda llegó al fútbol, fue la debacle y todos se pelaron. Hoy parece requisito para jugar en Primera. No obstante, queda alguno de la vieja camada. Raúl González es el pelado de Guatusi, el particular frontman que lidera un quinteto de la vieja escuela rockera de barrio, que ha recibido comparaciones nada menos que con Sumo y Los Redondos. Climático o salvaje, según lo indique la canción, pero siempre sorprendente, Guatusi se completa con Fernando Paco Pintos, Diego Varela, Nicolás Anastasiadis y Santiago Juan.
Julio Brum · Foto: Agustín Fernández

Superhéroe autóctono

Hugo Fattoruso.  · Foto: Pablo Nogueira

Trece minutos lejos del piano

La Comercial. La misma esquina de siempre, la misma casa, el mismo barrio. Al frente, el local que una vez fue disquería y que el viejo Fattoruso usara para arreglar radios y vitrolas. Al costado, el zaguán abierto y, a través de la reja que cerca el paso, se ve la casa hasta el fondo. Con nosotros llega un músico a ensayar. Adentro hay algunos más, dispuestos en lo que alguna vez fue un living y que conserva el piano. Allí está Hugo Fattoruso, naturalmente, quien ensaya con dos tríos, preparando lo que será la grabación de su primer DVD, en la Sala Zitarrosa.
Daniel Melingo · Foto: S/D autor

El tango clorhidrato

Desde su debut como solista, hace ya más de una década, Daniel Melingo se ha convertido en un visitante frecuente de Montevideo. El próximo sábado se presentará nuevamente en La Trastienda Club, con su último disco, Maldito tango. Es una buena ocasión para publicar una entrevista inédita, en la que este particular personaje -mezcla de rockero melancólico y reo tanguero de barrio- habla sobre la música, la vida y la escasa diferencia entre ambas.
Emiliano Brancciari.  · Foto: Pablo Nogueira

Tribulaciones de los treinta

No Te Va Gustar cierra la gira de El camino más largo y festeja los diez años de su primer disco, Solo de noche, con dos presentaciones en el Teatro de Verano (el 7 y 8 de mayo) para luego cruzar el charco y repetir el doblete en el Estadio Malvinas Argentinas. Con ese motivo fuimos a la casa-estudio de la banda a hablar con su frontman, Emiliano Brancciari. Conversamos, escritorio mediante y, de fondo, la pintura de Gastón Izaguirre que ilustra el último disco de la banda y que los músicos atesoran.
Roberto Darwin · Foto: Ricardo Antúnez

Costero y pescador

De Roberto Darvin no se sabe mucho; si recurrimos a esa arma de destrucción masiva de torpezas llamada “Google”, la búsqueda se mezcla con su lejano primo Charles Robert Darwin y la cosa se va por las ramas. Si uno se basara en “Calle Yacaré” o “Milongón del Guruyú”, podría decir que es un exquisito fotógrafo, con la manía de meter imágenes perfectas entre canciones. Se estaría omitiendo que es uno de los mejores guitarristas que ha dado esta tierra, entre la rítmica de Mateo y lo virtuoso del Toto Méndez, pero, sin duda, lo más acertado sería hablar de Alberto Mastra, por conjugar ambas virtudes y lo arrabalero. Referente de grandes, sus canciones han sido interpretadas entre otros por Celia Cruz, Adriana Varela y Jaime Roos, y goza paradójicamente de mayor reconocimiento fuera de fronteras.

Días de gloria

Reseña - Disco. "Solo de noche 10 años", de No te va gustar. Con packaging de lujo, éste es un disco que te va gustar. De hecho ya te gustó hace diez años. Una edición especial para un disco de quiebre en el rock local. El primer disco de los NTVG tras una década de su lanzamiento, que se multiplicó por tres, ya que ahora son dos CD y un DVD. Parece que fue hace poco, pero diez años es buen tiempo para mirar hacia atrás y comparar.
En su estudio, con un pequeño instrumento Casio de segunda mano recién comprado · Foto: Ricardo Antúnez

¿Qué conejos?

Martín Buscaglia no tiene cable a tierra pero lanza un montón de cables que lo conectan al mundo. Del barrio al mundo y en simultáneo, edita acá, allá y más allá. De niño le mostraron que con la música uno juega y se divierte, no le dejaron dormir la siesta con canciones y construyó su pasión. Hoy es su hija quien no duerme la siesta y su “favela” de amigos músicos hace de Villa Dolores un barrio funk. Lúdico y experimental, hace que un táper con cables invente sonidos en su canción. De Cantacuentos y de cruceros por el Caribe hizo su oficio. Ya saca conejos de la galera y se saca el poncho familiar, forjando un nombre con apellido conocido, pero al que sus canciones dieron nuevo significado.
Ruben Rada · Foto: Pablo Nogueira

Radeces jam jazz dombe

Confidence, una banda de latin jazz instrumental, es la “bandita” que Ruben Rada armó con los amigos para no aburrirse y que en breve verá la luz con un disco compacto, pero, claro, antes se presentará en sociedad en café la diaria, dos días consecutivos (martes y miércoles de la próxima semana). Aparte, y antes de Confidence, se viene Fan, un disco a pura versión, con su banda estable, en el que Rada se zambulle en las canciones que le gustan con la libertad que lo caracteriza. Hablar con Rada es un placer, las anécdotas acompañan cada frase, y, claro, hablamos de todo un poco.
Moreno Veloso.  · Foto: Victoria Rodríguez

Tupí or not tupí

Flaquito, chiquito y de blanco, se arropa con su violonchelo a un costado. En el centro está Adriana Calcanhotto, ilustre gaúcha y compositora establecida de la nueva camada de la MPB (Música Popular Brasileña). En el otro costado, Domenico Lancelotti y un sampler. Los instrumentos rotan y los roles van cambiando. El chiquito del violonchelo es Moreno Veloso, el hijo de Caetano, y cuando le toca cantar la audiencia lo reconoce. Estuvieron el miércoles en el Cine Teatro Plaza, por primera vez, de visita fugaz. Esperaban menos gente, pero a la hora de la música de Brasil nadie se acuerda de ningún Maracaná. Sobre sus trabajos como solista, con el proyecto +2 (junto a Lancelotti y Kassim) y la Orquesta Imperial (una big band de samba de salón) y su herencia musical, hablamos con el segundo Veloso más reconocido.