Saltar a contenido

La obsesión por lo propio

Actualmente el espacio público es un espacio fragmentado. En nombre de alguna de las incontables identidades particulares parece haber desaparecido el horizonte de lo común. Pululan los colectivos de un solo tema y escasean los que se ocupan de todos. Cualquiera que lleve adherida la etiqueta de progresista debe hablar en nombre de algún movimiento con identidad sexual, racial, religiosa o cultural propia. La última versión de lo políticamente correcto viene con pueblo originario, cultura ancestral y perspectiva de género incluidos. Hasta los barrios y clubes de fútbol se ufanan de su singular e irrepetible identidad.