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Los Punkies de La Habana

Cuando tenía 15 años, en 1989, Raidel Punk fue uno de los fundadores de Los Punkies, un grupo no necesariamente musical pero sí rebelde que recorría las calles de la capital cubana en busca de peleas y drogas. En 1994 se unió a una iglesia evangélica, pero en 2006 volvió con sus antiguos amigos, devenidos en compañía de narcotraficantes. En 2014, ya enfermo de sida, regresó al cristianismo. El cronista Yoe Suárez registró su historia, que es también la de una porción de la juventud cubana, cercada por el hastío y encandilada por un “afuera” ilusorio.

El best seller subterráneo cubano

Autor de un libro que circula clandestinamente, el escritor Amir Valle pena en el exilio su exclusión de la bellas letras cubanas.
Es un escritor de culto desde que dibujó Habana Babilonia, el libro que expuso al mundo lo que nadie y todos querían ver en la Cuba de los 90: la economía del sexo. Fue el mayor best seller que han generado la literatura y la censura en la isla. Hoy Amir Valle es el autor cubano que más lucha contra el ego. El más premiado, el más cotizado, el más polémico, vive fuera de su país desde hace un cuarto de siglo. Su colega y compatriota Yoe Suárez lo entrevistó en Berlín en 2015 y 2017.

Entre la revolución y el terrorismo: después de Sendero Luminoso

Desbaratado a principios de los 90, el grupo armado maoísta Sendero Luminoso cuenta hoy con el apoyo de movimientos que buscan amnistiar a los guerrilleros detenidos, y que a su vez son perseguidos por la justicia.
El grupo maoísta armado Sendero Luminoso fue derrotado militarmente a principios de este siglo, pero no todos en Perú creen que se haya desactivado completamente. Especialmente, quienes consideran que ahora tiene una encarnación política. El periodista cubano Yoe Suárez viajó a Lima para conocer de cerca a quienes condenan a Sendero Luminoso y a aquellos que abogan por una amnistía para sus dirigentes encarcelados.

Díaz-Canel: el sobreviviente

Perfil del nuevo presidente cubano
Raúl Castro, quien le entregó el poder, lo nombró “el sobreviviente”. “Germen” lo llamó su más fiel aliada internacional. Hay un opositor que lo apoda “Díaz-Canelo”, como si fuera un perro. El sino de Miguel Díaz-Canel, primer presidente cubano que no se apellida Castro tras 42 años, está escrito con recelo.